Recuperar Blas de Atienza con cerebro

Sin duda alguna, el éxito de la recuperación de la avenida Blas de Atienza dependerá enormemente del meticuloso trabajo de inteligencia que se haga. Solo de esta manera podrá evitarse que grupos de desadaptados, posibles matones prepago y otros malvivientes se infiltren en las operaciones y, usando el disfraz de comerciantes, promuevan actos de violencia innecesarios, injustificados y sumamente peligrosos.

En la última semana hemos visto cómo se desinfla la posibilidad de que los vendedores opongan resistencia a la autoridad y, por el contrario, el retiro voluntario de más de 30 comerciantes permite vislumbrar un panorama pacífico. Con mucha más razón, la presencia de vándalos sería injustificada, pero ello no es licencia para que la Policía baje los brazos.

El empleo de la inteligencia policial no es en modo alguno una previsión adicional. Antes bien, y como ya quedó demostrado en los desalojos efectuados en las avenidas Mártires de Uchuraccay y Sullana en el 2013, tener información previa de todos los movimientos, controlar todos los pasos y calcular todos los escenarios es el camino para las incursiones y operaciones pacíficas.  En contraparte, las muertes ocurridas durante una inspección hecha en los exteriores del Complejo de Mercados de Piura, en el 2010, también hablan de la necesidad de hilar fino en este tema.

Hay que tener en cuenta que la calle, la vía pública es la propiedad de la ciudadanía. El desalojo de los 500 comerciantes de Blas de Atienza y otros de los jirones aledaños debe servir como lección para que nadie intente apropiarse, apelando a prescripciones y a la fuerza, del patrimonio colectivo de Piura.

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