¡Qué buenos muchachos!

¡Qué buenos muchachos!

El Consejo de Ministros del profesor Pedro Castillo deja a muchos peruanos la amarga sensación de la improvisación intencional. ¿Por qué desechar a personajes con prestigio y experiencia como Pedro Francke, Anibal Torres o al mismo embajador Manuel Rodríguez Cuadros, quienes le daban formalidad al gabinete y tranquilidad a los peruanos?

¿Acaso intentan confundir y confrontar a los peruanos con el nombramiento de Guido Bellido? La estrategia podría ser esa y es la misma aplicada en la campaña y por lo que muchos ciudadanos votaron por Castillo. Confundir y polarizar es la mejor táctica de guerra, y si se hace echando mano al manoseado argumento de la pobreza y las clases sociales, mucho mejor.

El resultado es este gabinete fusible; pues no hay explicación para tener neófitos en carteras importantes como Comercio Exterior entregada al sicólogo, Roberto Sánchez, sin experiencia; o la designación de Walter Ayala, en Defensa, con procesos por estafa, abuso de autoridad, falsedad ideológica. Igual, al exgerrillero castrista, Héctor Béjar en Relaciones Exteriores o a Rubén Ramírez sin experiencia en medio ambiente.

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