¿Por qué lo obvio no es obvio respecto a la cuarentena?

¿Por qué lo obvio no es obvio respecto a la cuarentena?

Cuando la primera experiencia de amor entre jóvenes involucra una “sacada de vuelta”, de allí en más él o la afectada pensarán que eso es posible para cualquier relación futura y sospechará de las relaciones amicales de su pareja. Cuando un padre o madre les mienten a sus hijos especialmente en cosas importantes y lo descubren, no solo sentirán mucha cólera y decepción, sino que de allí en adelante dudarán de cualquier cosa importante que ellos les digan.

Cuando los gobernantes le mienten a la población, (como ocurrió recientemente con el plazo de duración de las primeras cuarentenas, la entrega de bonos, el número de muertos por la pandemia o la compra de vacunas), de allí en adelante la población no les creerá a sus gobernantes en estos temas.

Eso es parte del ABC de la psicología humana y explica la total falta de credibilidad de la población en lo que sus autoridades les dicen, más aún en un país como el Perú en el que la corrupción (prima hermana de la mentira) sangra por todos lados.

Ahora resulta que parte importante de la población -según las encuestas- rechazaría vacunarse y se automedica con ivermectina, frente a lo cual las autoridades y epidemiólogos se rasgan las vestiduras diciendo que eso no es prudente y que la medicación más bien puede tener serios efectos perversos. Esas mismas autoridades que no les ofrecen opción a los enfermos del COVID de ser atendidos en hospitales, se quejan que la población se automedica.
¿Es tan difícil darse cuenta que la población no hace caso porque no les cree a sus autoridades y busca su propia forma de resolver sus problemas?

El presidente Sagasti intentó el martes un mensaje más claro, aunque ya tiene formada la imagen de comunicador confuso, y además es el sucesor de una larga fila de presidentes que han perdido toda credibilidad.

Sumemos a ello que se han anunciado medidas que suponen un alto nivel de autodisciplina ciudadana y de control disciplinario entre vecinos, como la de 1 hora diaria de salida peatonal por persona por familia. Se requiere una invocación al compromiso ciudadano de otra naturaleza, quizá a cargo de otras personas con alta credibilidad y capacidad de comunicación efectiva.

En este contexto, ¿qué se puede hacer? Dado que la recuperación de la credibilidad en las autoridades es un tema profundo de largo aliento, lo inmediato sería identificar líderes de opinión de los diversos sectores que tengan credibilidad, para que se conviertan en voceros que “le presten la credibilidad” que no tienen a los gobernantes, hasta que eventualmente la recuperen.


Escrito por: León Trahtemberg
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León Trahtemberg

León Trahtemberg

Educador y columnista de diversos medios de comunicación. Es miembro del Consejo Nacional de Educación desde el año 2002. Ha publicado 16 libros sobre Educación Peruana. Recibió las Palmas Magisteriales en grado de Amauta, máxima condecoración otorgada por el Ministerio de Educación del Perú (2001).