Piura, la ciudad amurallada, diez días tras el desborde

Piura, la ciudad amurallada, diez días tras el desborde

Luego de la alarma de un segundo desborde del río Piura, muchas casas, instituciones, bancos, entre otros, han optado por levantar una muralla delante las puertas con la finalidad de protegerse… ¿un poco tarde?

El centro de la ciudad, hoy por hoy, parece una película del salvaje oeste, no sólo porque está llena de polvo y tierra, barro e incluso charcos que aún quedan del paso del río, sino que también lo parece por los frentes de los locales, bancos, casas, galerías, financieras, etc, tapiados en ladrillo como protegiéndose del ataque de un “bandido” o de un pistolero, que llegará al pueblo a saquearlo, papel que no le vendría nada mal a nuetro río Piura, tras su desborde, que llegó al centro de Piura y le “compró” todo a los bancos y centros comerciales.

Las razones de estos muros, según los mismos dueños y directores de instituciones es “prevención”, pero, ¿cómo hablar de preveción cuando ya pasó la emergencia?. Las lluvias han cesado y según los últimos reportes del Senamhi, la temperatura del agua bajó, lo que ocasionaría que las lluvias cesen, por lo menos en intensidad, mientras que el nivel del caudal del río ya es muchísimo menor a los 3485 que alcanzó en su desborde.

Piura hoy

Lo cierto es que el río nos ha dejado una gran lección, y una imagen que en El Tiempo vemos siempre: actuamos tarde, y es después que ya pasó lo peor, el momento en el que recién comenzamos a actuar. Juzgue usted si el río realmente nos sorprendió, o fuimos muchos de nosotros, que construimos donde no se debía, que desobedecimos normas que no debimos desobedecer o si lo que muchos perdieron, no fue consecuencia de muchos actos de corrupción que finalmente pasaron la factura a toda la ciudad. A levantarse nomás y seguir.

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