Pisa cuenta fachadas y postes de luz

Pisa cuenta fachadas  y postes de luz

¿De dónde han sacado que PISA mide la calidad de la educación de los países y que prevé el desarrollo futuro de su sociedad? Eso es tan periférico como usar un análisis de orina para saber si la persona tiene cáncer al cerebro o si sufre de problemas cardíacos.

Explicaré por analogía lo que hacen las pruebas PISA. Supongamos que queremos mejorar el nivel de vida de una ciudad. Los estudios muestran que los problemas de la ciudad (de mayor a menor) son la inseguridad, corrupción, transporte, contaminación, colas en servicios, y hacia el final aparece la falta de iluminación y estética urbana.

El alcalde decide mejorar el nivel de vida pintando fachadas y colocando postes de luz, porque pese a ser temas marginales, siente que es fácil de observar, medir, hacer obra y comparar año a año. Sin base científica se inventa la teoría que dice que de la pintura e iluminación depende el progreso de la ciudad y que en 15 años se va a notar. Mientras, los principales problemas de la ciudad quedan tal cual.

Lo mismo hace la OECD con PISA. Los grandes temas que atraviesan la falta de calidad educativa de la población tienen que ver con pensamiento crítico y disruptivo, aprender a aprender y preguntar e indagar, capacidad de innovación, pensamiento creativo, bienestar socioemocional, solvencia digital, resolución pacífica de conflictos y convivencia, habilidades blandas, ciudadanía, inclusión, discriminación, autoestima, y claro, también saber leer y calcular.

Los puntajes (de PISA) servirán a los autores para proclamar quién tiene una educación de calidad y cómo obtenerla.
Mientras, los grandes problemas de la educación siguen vigentes. Pero además, se frena cualquier intento innovador, porque los ministerios tienen que rendir cuentas por los “logros” en matemáticas y lectura.


Escrito por: León Trahtemberg
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León Trahtemberg

León Trahtemberg

Educador y columnista de diversos medios de comunicación. Es miembro del Consejo Nacional de Educación desde el año 2002. Ha publicado 16 libros sobre Educación Peruana. Recibió las Palmas Magisteriales en grado de Amauta, máxima condecoración otorgada por el Ministerio de Educación del Perú (2001).