¡Pésimo arbitraje casi ocasiona una desgracia!

¡Pésimo arbitraje casi ocasiona una desgracia!

Una vez más el pésimo arbitraje en nuestro alicaído balompié regional casi transforma la alegría del deporte en una tragedia.

En esta ocasión el partido que disputaban Atlético Grau de Piura y Sport Chorrillos de Querecotillo terminó en una impresionante gresca que dejó al jugador “albo” Ronaldo Olivares con la cabeza llena de sangre y con la pérdida -hasta el cierre de esta edición- de un niño de 9 años.

Corría los 78 minutos del encuentro de ida por los cuartos de final de la Etapa Departamental, Atlético Grau ganaba con gran dominio territorial por 2-0, gracias a las anotaciones de Kelvin Alcalde y Richard Ontaneda, cuando el juez principal del partido William Mendoza anuló un legítimo gol del cuadro “chorrillano” desatando la escaramuza.

El director técnico del conjunto querecotillano, Jimy Chuyes, y su asistente corrieron eufóricos a reclamarle la decisión al juez de línea Edgar Chero y al árbitro principal, respectivamente.

A la par hinchas de la barra del conjunto sullanero invadieron el terreno de juego y en complicidad del asistente técnico agredieron al arbitro William Mendoza y al resto de su cuarteta arbitral, quienes se defendieron como pudieron de los múltiples golpes.

Ante los hechos, los apenas seis agentes de la PNP que “salvaguardaban la seguridad del partido” tuvieron que realizar hasta 18 disparos al aire para dispersar a los “barristas” que se apoderaban de la cancha.

En medio del pleito un hincha de Chorrillos lanzó una botella de vidrio contra Ronaldo Olivares, rompiéndole la cabeza ante la incertidumbre de madres de familia que corrían a poner a buen recaudo a los cientos de niños que estaban en la tribuna; mientras que, la barra de Grau perseguía con piedras y palos a los hinchas de la visita.

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