“Perder a un familiar por COVID no es razón para sentirse culpable”

“Perder a un familiar por COVID no es razón para sentirse culpable”

Como era previsible, conforme se prolonga la presencia del COVID-19 en el país y las crisis económica manifestada en caída del empleo, aumentan las consultas con sicológicos y siquiatras.

El especialista Santiago Paredes señala que los efectos en la salud mental en niños, adolescentes, adultos jóvenes y adultos mayores se manifiesta como estrés, ansiedad, depresión por duelo o violencia domestica..

– ¿Cuál ha sido el impacto de la pandemia en la salud mental de los peruanos?
En un año de pandemia hemos evidenciado que ha habido un crecimiento significativo en los niveles de ansiedad, asociado con un desarrollo creciente de violencia familiar en algunas sociedades y en algunas culturas, también de procesos depresivos, no solo en personas mayores, sino también en niños y adolescentes. El estrés también está presente en personas de otras edades.

– ¿Estos daños en la salud mental afectan solos a las personas que se contagiaron con la COVID-19?
Las dificultades de salud mental no solo lo han sufrido los contagiados, sino también el resto de la población, en mayor o menor medida. Hay personas que sufren por estas dificultades, pero no lo hacen notorio o no lo manifiestan, son algo así como portadores “asintomáticos”. Según ellos se encuentran en buenas condiciones, pero en realidad tienen un conjunto de dificultades.

– ¿Qué personas han sufrido problemas de salud mental?
En primer lugar tenemos que diferenciar según el tipo de dificultad. Por ejemplo, en relación al estrés, las familias que han tenido pérdidas. Algunos de los que han sufrido el fallecimiento de uno o más familiares se sienten culpables. En relación a la ansiedad, la encontramos de manera muy significativa en los niños, quienes manifiestan un incremento de inquietud, de apego a las nuevas tecnologías. En los adolescentes se manifiesta en procesos de depresión por la reducción de su tiempo de contacto social. Se ven afectados por la pérdida de expectativas, por ejemplo, la ilusión de celebrar su fiesta de promoción, de la fiesta de fin de año, algo habitual hasta antes de la pandemia. En los adultos mayores la manifestación fundamental mente es en forma de mayores niveles de depresión, ellos tienen la necesidad de sentir el contacto directo, de no sentirse solos.

– ¿Qué medidas debemos tomar ante un problema de salud mental?
Primero debemos buscar formas de prevención, que en paralelo se están desarrollando con la vacunación, poder salir a espacios abiertos, tener contacto visual con las personas que apreciamos, que queremos, de poder mantener contacto con las formas tradicionales de nuestra cultura, pero evitando los lugares muy concurridos, lugares cerrados de contacto muy cercano. Hay que tener en cuenta que nosotros tenemos una cultura de alto nivel de afinidad emocional, de alto nivel de integración familiar, de alto nivel de vínculo conyugal y social.

– Usted indica, que el problema de salud mental se ha evidenciado en gran parte en las personas que han sufrido la pérdida de un familiar víctima de la COVID-19. ¿Qué pueden hacer para superarlo?
Es lamentablemente que haya sucedido todo esto, no hemos estado preparados. Ellos tienen que saber que no son culpables, la gran mayoría dicen: si lo hubiera llevado a tiempo al hospital, si mejor lo hubiera tratado en casa, si hubiera conseguido oxígeno, entre otros lamentos. No creo que ninguna persona que haya tenido un familiar contagiado con el virus no haya hecho lo imposible para lograr que se recupere. Estas personas necesitan acompañamiento, distracción, recibir mucha atención para superar el cuadro de depresión en que se encuentran.

–¿Usted cree que de lograr inmunizar a todos los peruanos, volveremos a tener normalidad?
La historia nunca retrocede y se puede repetir de diferentes formas. Volveremos a tener las formas de integración que teníamos antes, pero siempre tomando precauciones; ahora tenemos la costumbre constante de lavarnos las manos, de limpiarnos nuestro zapatos, son cosas valiosísimas que tendrán que mantenerse. Siempre habrá personas que tendrán dificultades para aprender, pero tenemos que ser tolerantes.

– ¿Qué puede aportar la psicología en este contexto que estamos viviendo?
La sicología como ciencia tiene gran capacidad para poder aportar, orientando sobre diversas formas saludables de desarrollo emocional, tiene la capacidad de poder orientar a las familias a saber cómo manejar conflictos. En estos momentos que vivimos es importante que las personas reestructuren sus formas de relación interpersonal a partir de orientaciones sicológicas.

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