Sombrero de día y el gorro por la noche

Sombrero de día y el gorro por la noche

Los 20 mil dólares encontrados en un baño de palacio y las clandestinas peripecias del presidente Pedro Castillo en su búnker en Breña, con empresarios “caseritos” que han ganado millonarios contratos con el Estado, despiertan suspicacias de que algo quieren ocultar.

Si no fuera así, el presidente no buscaría las sombras para reuniones furtivas a fin de evadir la severa agenda de Palacio.

Esa afición del mandatario por saltarse la formalidad de su cargo no solo despierta aversión, sino que él solo pone en bandeja de plata su cabeza al violar hasta tres normas legales inherente a su investidura. La primera es la ley de transparencia que establece que toda reunión debe ser agendadas y registrada. Si no hay nada turbio, ¿por qué evadir la agenda presidencial?

Igual, Castillo peca de “inocente” al pasar por alto otra norma: la ley de gestión de intereses, en la cual debe consignarse que se reúne con personas que tienen algún interés económico o político con el Estado. Por último, al reunirse con empresarios con vínculos económicos, infringe la norma de conflicto de intereses. ¿Alguien cree que son solo reuniones sociales?


Escrito por: José Neyra Moncada
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José Neyra Moncada

José Neyra Moncada

Director de El Tiempo.