Una última foto de familia

Por supuesto que es inevitable la melancolía  al entrar en la cuenta de que en casi 39 mil 400 días, mil 296 meses y 108 años han pasado por las páginas de El Tiempo.

Una última foto de familia
Foto: difusión
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Por Lucas Jimenez
Mientras algunos dividen a la sociedad por su religión, poder adquisitivo o preferencias políticas, hay quienes preferimos clasificarla entre quienes se ponen serios ante la incertidumbre y quienes sonreímos.
Hacer para ustedes las ediciones de El Tiempo impreso, se ha convertido en estos días en un motivo para volver constantemente a los lugares y momentos felices de muchas generaciones.
No es solo mirar fotos, oficinas, muebles y archivos amarillentos, es contagiarse con recuerdos, poses y miradas felices de alegría de periodistas, publicistas, administrativos, técnicos, canillitas, lectores a lo largo de más de un siglo, es embriagarse con algo parecido a magia de película a punto de terminar.
Ingresar a la antigua Sala de Redacción vacía en el segundo piso de la calle Ayacucho 751 en el centro de Piura, es como congelar El Tiempo y reunir imaginariamente a todos los que pasaron por aquí, de 1916 a 2023, con la emoción y carcajadas intactas, como para una última foto de familia.

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Por supuesto que es inevitable la melancolía al entrar en la cuenta de que en casi 39 mil 400 días, mil 296 meses y 108 años han pasado por las páginas de El Tiempo dos guerras mundiales, terremotos, epidemias y decenas de gobiernos entre el presidente Jose Simón Pardo y Barreda y Dina Boluarte Zegarra; y en las últimas tres décadas emprendimos campañas informativas para recuperar las areas verdes de Piura, capacitar a corresponsales escolares, revalorar la historia de Piura, fortalecer la democracia, fiscalizar obras públicas, defendernos de la pandemia, combatir la inseguridad, por citar algunas.

Para el equipo humano de Redacción, Producción, Publicidad, Talleres, Distribución escribir las páginas diarias de esta máquina de atrapar la verdad y hacerlo hasta el último minuto con espíritu de servicio, rigurosidad, independencia, contrastación de fuentes y sentido humano, es un homenaje y una manera de agradecer a quienes nos antecedieron. Esperamos haber estado a la altura.
Antes que la rotativa deje de rugir imprimiendo las últimas portadas, antes que ese león metálico herido por lo digital, deje de pelear contra la desinformación, es oportuno expresar que sin el esfuerzo de todas las generaciones que pasaron por aquí, no habría sido posible, la satisfacción de apagar la luz y volver a casa satisfechos por haber dicho la verdad aunque duela.
Llegar a este aniversario, es un buen momento para jugar a imaginar que todos los integrantes de esta familia numerosa aún pueden sonreír para la última foto, porque valió la pena este viaje de 108 años. Feliz aniversario.
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