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La ley octogonal: un enemigo invisible
julio 2, 2020
Autor: Victor Palacios

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En este periodo de pandemia es habitual escuchar la necesidad de una alimentación balanceada para el fortalecimiento del sistema inmune ante enfermedades. Pero, ¿será la población capaz de asumir este nuevo hábito en tan poco tiempo, considerando que somos amantes de los sabores indulgentes y las dietas hipercalóricas? Es más, ¿sabemos lo que comemos, conocemos los efectos que tiene cada elemento consignado en la etiqueta alimentaria en nuestro cuerpo a largo plazo? Porque si así fuera, nuestra percepción del riesgo sería más selecta a la hora de escoger los alimentos, y priorizaríamos aquellos con bajo valor glucémico y mínimamente procesados.

Sin embargo, la Coca Cola y compañía siguen a la vanguardia en el consumo alimenticio de la población peruana; el aspartamo de la presente bebida no constituye ningún peligro aparente para la salud del consumidor seguramente porque desconoce los probables efectos cancerígenos que tiene. ¡Ay si tuviera a disposición una trazabilidad alimentaria que le permitiera informar sobre las estadísticas de malformaciones genéticas en bebés recién nacidos! Pero no, la legislación alimentaria mantiene una “lingua non-franca” oculta bajo el octógono de alto en grasas, azúcar o sodio.

Estimado ciudadano, el efecto dañino no solamente radica en estos grandes grupos alimenticios sobre todo si no especifica qué tipo de azúcar contiene el producto – no es lo mismo un azúcar refinado que altera la actividad mitocondrial y un azúcar natural propio del polvo de algarroba que ayuda a la regulación de la fenilalanina (hormona del hambre) en el consumidor.

En mi opinión, el verdadero peligro radica en las sustancias no declaradas como nota de advertencia en la tabla nutricional del producto. Un estudio realizado por el Dr. Alfredo Lázaro Ludeña, muestra que un gran abanico de productos azucarados-carbohidraticos tienen presencia de acrilamida e hidroximetilfurfural, un compuesto genotóxico con potencial carcinogénico en el ser humano. ¿Acaso alguno de los consumidores se iba a imaginar que el chocolate sublime tiene hidroximetilfurfural?

A pesar que la FDA exige la cuantificación del HMF como parámetro de calidad en la ley alimentaria, la industria hace caso omiso sobre los riesgos a la salud pública. Ante esta realidad, estimado lector, ¿cuánto tiempo destinas para leer la etiqueta del producto?

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Victor Palacios
Editor web de El Tiempo y La Hora. Periodista y fundador del equipo digital del diario El Tiempo. Comunicador con experiencia en Marketing Digital, Data Analyst, SEO, Web Design, Email Marketing e Ecommerce.
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