Gloria y tragedia de un teatro piurano

Se han encendido las alarmas en el ámbito cultural de esta ciudad ante la noticia de que la Municipalidad Provincial de Piura se ha propuesto invertir una considerable cantidad de dinero en reconstrui...

Gloria y tragedia de un teatro piurano
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Se han encendido las alarmas en el ámbito cultural de esta ciudad ante la noticia de que la Municipalidad Provincial de Piura se ha propuesto invertir una considerable cantidad de dinero en reconstruir y/o restaurar el Teatro Municipal que ubicado en la plazuela de Carlos Augusto Salaverry en el tradicional barrio norte. El dilema –según opiniones autorizadas- surge al existir las opciones de someterlo a un programa de recuperación o demolerlo para dar paso a una sala de espectáculos moderna, bien equipada y con todos los recursos escénicos indispensables para la actividad teatral. En la memoria colectiva de esta cuatricentenaria ciudad está el recuerdo de aquel viejo “Teatro Municipal” de regulares dimensiones, con hermosos palcos; amplio foyer, muy buena ventilación natural en la sala y sobre todo contando con un espacioso escenario por donde desfilaron (a lo largo de muchos años) famosos artistas, actores de cine, grupos de teatro, de zarzuela, de ballet clásico y folclórico. Era una sala con solera y tradición que jamás debió tirarse al suelo. Bien se pudo reconstruir sus instalaciones de madera y yesería como hicieron los chiclayanos con un teatro similar llamado “Dos de Mayo” que hoy luce, como antaño, con todas sus galas ornamentales originales. En Piura, en lugar de construir un teatro, en el verdadero perfil arquitectónico para esta clase de salas de espectáculos, se edificó un cine para aproximadamente 1.800 personas, que requería un costoso sistema de aire acondicionado, pero con una amplia pantalla para proyecciones del cine universal. El nuevo coso careció, desde el comienzo de sus actividades, de los recursos que son indispensables para el espectáculo en vivo: acústica, palco escénico con fondo amplio, foso para orquestas, bambalinas, cenitales y hasta iluminación apropiada para las representaciones en vivo como son diablas, seguidores etc. Piura perdió su teatro –el único que tenía entonces- pero ganó un cine que tuvo una larga existencia hasta que un día a un alcalde se le ocurrió convertirlo en un conjunto de multicines y a otro, en época más reciente, transformarlo en oficinas municipales. Es tiempo de que la Municipalidad local intervenga en el desarrollo cultural de esta comunidad y de toda la región dotando al pueblo , para comenzar, de una moderna sala de espectáculos con todas sus comodidades para el público y con todos los recursos técnicos para la presentación de artistas, cuerpos de baile, grupos de teatro, etc. que vengan a ofrecer a los ciudadanos espectáculos de calidad nacionales y extranjeros que hoy no vienen porque no donde actuar pues el Teatro “Manuel Vegas Castillo” de propiedad del Ministerio de Cultura, permanecerá cerrado, por decir algo, hasta las calendas griegas.
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