No salimos del atolladero

El debate del domingo no ayudó a disipar dudas sobre quién es la persona idónea para tomar las riendas del Perú en su Bicentenario como república. Se mencionaron algunas propuestas, pero los candidato...

No salimos del atolladero
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El debate del domingo no ayudó a disipar dudas sobre quién es la persona idónea para tomar las riendas del Perú en su Bicentenario como república. Se mencionaron algunas propuestas, pero los candidatos presentes prefirieron gastar sus segundos en el ataque, en la diatriba que no ofrecía mayor profundidad. En otro canal de televisión, otro postulante intentaba explicar por qué en su partido hay candidatos al Congreso que parecen haber sido puestos a última hora y para llenar las cuotas que la ley exige; también se le preguntaba por su presunta afición al licor. En general, la noche del domingo estuvo vacía de propuestas, que es lo que la ciudadanía reclama para poder salir del atolladero de la indecisión. Los medios de comunicación estamos obligados a poner sobre la mesa las cuestiones más importantes: ¿Qué clase de país queremos tener a partir de julio próximo? ¿Cómo se garantizará la supervivencia de la economía en este contexto de pandemia? ¿Tenemos voluntad para hacer del Perú un país más inclusivo? ¿La educación y la salud seguirán en la cola, recordadas en todos los discursos de campaña y olvidadas por el poder establecido? Por supuesto, hay muchas otras preguntas necesarias, pero el “debate político” no formula ninguna. ¿Nos sorprendemos de que haya, en todos los sondeos, un 30% de indecisos y reacios al voto? ¿Acaso los grandes medios de prensa han contribuido a la educación cívica de la población y ha ayudado a disipar dudas? Por otro lado, ¿los candidatos actuales no han sido funcionales a esta construcción de opiniones vacías y de desencantamiento político? ¿No han sido los políticos los primeros en desacreditar a la política y los primeros en negarse a rescatarla de su envilecimiento? El Perú merece otra manera de entender y solucionar sus problemas. Si nuestra cultura política se resume en memes, algo estamos haciendo mal todos, sobre todo aquellos en quienes recae la responsabilidad de formar y de brindar los materiales con que se elabora el pensamiento crítico. Periodismo “oficial”, candidatos de un estabilishment mediocre, coreutas que repiten consignas sin meditarlas, trolls que falsifican la realidad en las redes sociales, sicarios verbales, asesinos intelectuales a sueldo. Tenemos que limpiarnos de todo esto.
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