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El injusto caso de Cristóbal Pizarro

septiembre 29, 2025
Autor: Redacción El Tiempo
El injusto caso de Cristóbal Pizarro

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Por: Miguel Ramírez / periodista de investigación

Este sencillo columnista es enemigo de los montajes mediáticos que ponen en escena las malas autoridades ante casos de impacto público, para demostrar que son eficientes. En ese torbellino de sus intereses arrastran a personas que son inocentes y los muestran como culpables públicamente y hasta con fotografías, denigrando su honor y buen nombre.

Los hacen posar con un chaleco que lleva el logo de ‘detenido’, les toman fotos de perfil, de frente, mostrando un cartel con la fecha de su detención y detrás de ellos una tabla que mide su estatura. Es algo denigrante, pero cuando son absueltos nadie les brinda ni siquiera una disculpa.

En 1990 eso le sucedió a Cristóbal Pizarro, un joven dirigente sindical de la entonces empresa estatal SiderPerú, en Chimbote. Pizarro fue acusado de pertenecer al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), una organización terrorista que, al igual que Sendero Luminoso, desangró al país durante muchos años. Lo peor es que se le sindicó de ser uno de los asesinos del general del Ejército, Enrique López Albújar, quien había sido acribillado en Lima por un grupo de aniquilamiento de esa secta terrorista.

Los emerretistas lo esperaron a unas cuadras de su vivienda y, cuando salió, lo interceptaron en una de las esquinas. Acabaron con su vida a balazos. El país quedó estupefacto con el asesinato del destacado militar, que había sido ministro de Defensa en el primer gobierno del presidente Alan García.

Varios de los asesinos fueron capturados rápidamente y otros lograron huir. El ministro del Interior, Agustín Mantilla, dijo que uno de los prófugos era Cristóbal Pizarro. Su foto apareció en todos los periódicos. La prensa, basada en lo que decían las autoridades, lo sentenció como culpable.

Sin embargo, días después, Pizarro se presentó voluntariamente, afirmando que él no había participado en ese crimen. Nadie lo escuchó, fue detenido y enviado a prisión. Uno de sus familiares llamó a la revista OIGA para denunciar el abuso. El caso me lo encargaron a mí. Por aquel entonces, cubría la fuente de seguridad relacionada con temas de terrorismo y narcotráfico. Lo primero que hice fue visitar a Pizarro en la prisión. Teníamos largas conversaciones. El dirigente sindical reiteraba una y otra vez su inocencia, me pedía a que lo ayudara a que la verdad saliera a la luz.

A lo largo de varias semanas de investigación, que incluyó un par de viajes al interior del país, logramos demostrar que el día y la hora del asesinato del general Enrique López Albújar, Pizarro estaba en Chimbote, en su trabajo. Era imposible que una persona pudiera estar en dos sitios al mismo tiempo. Todo lo corroboramos con testimonios directos de sus empleadores y el libro de registro de asistencia a su centro laboral el día del atentado.

La revista publicó el reportaje con un amplio despliegue y otros medios también se interesaron por el tema. Los problemas empezaron para mí. Muchos amigos policías de la Dirección contra el Terrorismo (DIRCOTE), que luchaban contra ese flagelo malsano y eran mis fuentes de información, dejaron de hablarme y responderme el teléfono. “Estás defendiendo a un terrorista, ese es un asesino”, me dijo uno de ellos cuando lo fui a buscar al local de ese legendario organismo, ubicado en la avenida España, en el centro de Lima. Sin embargo, una serie de publicaciones posteriores llegaron a convencer a ese contacto que estaba equivocado.

Luego de un buen tiempo, el Poder Judicial determinó que, en efecto, Cristóbal Pizarro no era culpable y lo absolvió de toda responsabilidad. Pero había estado preso 23 meses siendo inocente.

El día de su libertad lo esperé en la puerta de salida del penal. Nunca voy a olvidar su ancha sonrisa de felicidad cuando se encontró con su familia y su menor hijo. “Gracias, Ramírez”, me dijo. Le respondí que no tenía nada que agradecerme.

El trabajo del periodista es tratar de buscar la verdad. No creer jamás en una sola versión. Ese es el problema de hoy de muchos jóvenes colegas que creen y endiosan a sus fuentes porque les filtran ‘primicias’ y las publican sin corroborar. Lo que es peor: esa misma ‘primicia’ la tienen casi todos los medios. Es lamentable lo que ocurre. Hasta el próximo domingo.

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Redacción El Tiempo
Redacción El Tiempo. Autor de contenidos y de las últimas noticias del diario El Tiempo. Experiencia como redactor en varias temáticas y secciones sobre noticias de hoy en Piura, el Perú y el mundo.
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