En su visita a Piura, el contralor Nelson Shack encendió las alarmas ayer, al expresar su preocupación por los indicios de inconducta funcional y tal vez de corrupción detectados en el sistema de distribución de medicamentos e insumos para pacientes con dengue en Piura, por lo que anunció un megaoperativo.
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De comprobarse los temores del representante del máximo ente de control, significa que los piuranos no solo están peleando contra la mayor epidemia de dengue de la historia del país, sino también contra la insensibilidad, burocracia y presuntamente corrupción de ciertos funcionarios públicos locales, a quienes se debería el desabastecimiento de medicamentos e insumos en algunos establecimientos de salud.
Es de necesidad urgente que los funcionarios encargados de esta distribución expliquen las razones de por qué en recientes inspecciones en centros de salud se halló desabastecimiento de fármacos e insumos en los centros de atención o cantidades menores a lo solicitado por éstos.
Cabe recordar también que entre el 24 y 30 de mayo Contraloría inspeccionó los establecimientos de salud de Consuelo de Velasco, Cesamica, Santa Julia, El Indio, Catacaos, La Unión, Bernal, Sechura, Chiclayito, Víctor Raúl y Tacalá, entre otros, constatando ausencia de medicamentos como paracetamol en gotas, sales rehidratantes, dimenhidrinato, ranitidina, metamizol, solución polielectrolítica y cloruro de sodio.
Se trata de fármacos que en medio de una pandemia que ya ha causado (hasta ayer) 74 muertos y 41 mil infectados en la región, podrían hacer la diferencia entre la vida y la muerte de muchos pacientes.
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Claro está que las deficiencias del nivel regional no le eximen de responsabilidad al Minsa que sigue sin explicar al país por qué estamos perdiendo tantas vidas valiosas ante una enfermedad que no debería ser letal, si se hubiera hecho prevención oportunamente; si no se hubiera subestimado al virus, respondiendo con improvisación y dejando todo para última hora
Lo mínimo que debe hacer ahora la ministra de salud es pedir disculpas al país, reconocer los errores cometidos, y dar un paso al costado, para que un profesional más calificado asuma el reto de corregir el rumbo y frenar las imparables cifras de contagio. ¿Por qué no lo hace?











