Publicidad

Editorial: el Perú frente a una billetera

Durante cien días, los monitores del estudio esperaron que los recepcionistas se contactaran con los presuntos propietarios de las billeteras.

Editorial: el Perú frente  a una billetera
El Perú frente a una billetera
Tiempo de lectura: 2 minuto(s) aprox.

Alain Cohn, Michel André Maréchal, David Tannenbaum y Christian Lukas Zünd, quienes son investigadores de las universidades de Zurich (Suiza), Michigan y Utah (EE. UU.), presentaron en 2019 un “estudio de honestidad cívica en todo el mundo”, para lo cual distribuyeron 17.303 billeteras (algunas con dinero y otras sin él) en 355 ciudades de 40 países, entre ellos, el Perú.

PUEDES LEER ► Editorial: Las mypes, en su peor hora

Los detalles del estudio pueden ser vistos en la edición virtual de la revista “Science”, pero podemos centrarnos en el experimento básico: las carteras eran distribuidas o “perdidas” en uno de estos cinco tipos de establecimientos (i) bancos; (ii) teatros, museos u otros establecimientos culturales; (iii) oficinas de correos; (iv) hoteles; y (v) comisarías, tribunales de justicia u otras oficinas públicas. Básicamente, lugares que tuvieran un área de recepción y un empleado a cargo. Un asistente del estudio simulaba haber encontrado la billetera que contenía invariablemente una identificación, una tarjeta de crédito, una lista de compras, una dirección de e-mail y una llave y se la daba al empleado para que se encargara de buscar a su dueño.

Durante cien días, los monitores del estudio esperaron que los recepcionistas se contactaran con los presuntos propietarios de las billeteras, a veces con éxito y a veces sin él. Para decepción nuestra, el Perú se encontró en la cola del ránking, pues solo el 13% devolvía las billeteras, tuvieran o no dinero.

PUEDES LEER ► Editorial: La obligación legal de proteger la vida

Cuando se analizaron estas conductas, se evidenció que “los ciudadanos (en este caso, los recepcionistas) eran abrumadoramente más propensos a reportar billeteras perdidas que contenían dinero que aquellas que no lo tuvieran” (Science, 2019). Los investigadores continuaban sugiriendo que muchos individuos podían sentir aversión a la posibilidad de que se los considere ladrones, además de haber una mezcla de sentimientos altruistas.

¿Qué pasó en el Perú, entonces? Que, aunque duela reconocerlo y esto sea un puntapié a una autoestima a medio camino entre la exaltación cínica y la quiebra, en el 2019 la vergüenza ya era un sentimiento devaluado. El estudio estuvo focalizado en la respuesta de un empleado cuya labor se enmarca en una gran burocracia, pero ¿somos “los de a pie” muy distintos a un recepcionista que se encuentra una billetera gordita?

VIDEO RECOMENDADO

Síguenos: