No soy de ir arrastrado, sino de vivir viviendo

No soy de ir arrastrado, sino de vivir viviendo

No me gusta acariciar la vida desde los balcones, prefiero encontrarme con ella, responder a sus desafíos, activar el coraje frente al espíritu mundano, sacar de mi interior una voz activa y valiente de lucha en favor de la dignidad de las personas, de oposición a la pérdida de los valores, de combate contra la pobreza y tantas otras injusticias que encontramos a diario con nuestro andar.

Confieso que tampoco me gusta mirar y no ver, y aunque a veces me falla la fortaleza interior y la audacia del poeta que llevo dentro, intento no caer en la resignación, poniéndome a cultivar sueños y a tejer esperanzas, defendiendo siempre la escucha de esa diversidad poliédrica destinada a entenderse y a volver a ser una piña de vínculos familiares. No soy de ir tirando, sino viviendo, inclusive también a contracorriente; eso sí, haciendo recuento de lo vivido.

Hay un patrimonio que los humanos tenemos que defender, a pesar de nuestras debilidades y de nuestros sobornos, y es esa verdad que nos enternece y nos hace también más entendibles, pues en esto radica la coherencia con el ser, a través de ese estar bien interiormente, mostrando esa sonrisa inevitable que nos embellece por fuera. Huyamos del territorio de la falsedad, un camuflaje que más pronto que tarde nos destruye.

Precisamente, esa violencia actual, que prolifera por todo el planeta, surge del engaño, y esta mentira es como una bola de nieve; cuánto más rueda y rueda, más grande se torna. Por eso, es bueno desempolvarse de esta mediocridad y de este aburrimiento cotidiano, con la sabiduría de una mente abierta, que discierne y no entra en juegos sucios, sino en modelos honestos, de rigor intelectual, sin aminorar el nivel ético de la acción, que ha de ser siempre de entrega en beneficio de todos.


Escrito por: Víctor Corcoba Herrero
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Víctor Corcoba Herrero

Víctor Corcoba Herrero

Escritor español