La región Lambayeque enfrenta un panorama preocupante ante la temporada de lluvias. Un estudio del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) reveló la existencia de 172 puntos críticos con riesgo alto y muy alto frente a fenómenos como deslizamientos, flujos de detritos, inundaciones fluviales, erosión y caída de rocas.
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Según el análisis, la mayor amenaza se presenta entre noviembre y abril, periodo en el que las lluvias se intensifican y podrían verse agravadas por la presencia del Fenómeno El Niño costero. Las provincias con mayor número de zonas vulnerables son Lambayeque y Chiclayo, informó el Centro de Monitoreo de RIMAC, entidad que procesó los estudios para anticipar impactos en operaciones e infraestructuras.
Zonas vulnerables identificadas
Las áreas de riesgo se ubican tanto en zonas urbanas como rurales. Entre ellas destacan el centro poblado Salitral, en el área comprendida entre la Quebrada Salitral y la Quebrada Los Incas, en Motupe; las localidades cercanas al río Olmos; y el centro poblado Posope Alto, en Pátapo, provincia de Chiclayo.
“Lambayeque enfrenta múltiples zonas críticas debido a sus condiciones geográficas y al estado vulnerable de su infraestructura. Esta realidad exige atención prioritaria para implementar acciones que mitiguen los riesgos y protejan a las comunidades afectadas”, señaló Cinthya Arteta, subgerente de Ingeniería, Prevención y Gestión de Riesgos de RIMAC.
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Acciones recomendadas para mitigar el riesgo
Frente a este escenario, el Centro de Monitoreo de RIMAC aconseja implementar medidas preventivas para minimizar los daños ante lluvias intensas:
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Identificar riesgos cercanos: verificar si la vivienda, lugar de trabajo o comunidad se encuentra próxima a quebradas, ríos, laderas o zonas propensas a deslizamientos o inundaciones.
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Preparar un plan de emergencia: definir rutas de evacuación, puntos de encuentro y contar con un botiquín de primeros auxilios. Toda la familia o comunidad debe conocer este plan.
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Fortalecer la infraestructura: inspeccionar techos, muros, desagües y estructuras de contención. Reforzar o reparar viviendas y negocios para reducir su vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos.
El informe advierte que, sin una intervención preventiva oportuna, el impacto de la temporada de lluvias podría ser considerable, afectando tanto a las poblaciones como a las actividades económicas clave de la región.












