La sed intensa, el apetito permanente, la pérdida de peso y, en algunos casos, el hecho de que los niños se despierten por la noche mojando la cama, son señales que muchos padres podrían no notar, pero que hoy generan preocupación entre los especialistas. En el Instituto Nacional de Salud del Niño de Breña se observa un incremento de diagnósticos de diabetes en niñas, niños y adolescentes.
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Existen dos tipos principales de esta enfermedad. La diabetes tipo 1, de origen autoinmune y generalmente asociada a factores hereditarios, requiere el uso de insulina desde el momento del diagnóstico. La diabetes tipo 2, que antes se consideraba casi exclusiva de los adultos, ahora aparece con mayor frecuencia en menores debido al sobrepeso, la inactividad física y los malos hábitos alimentarios. Hasta octubre de este año, el Programa de Atención Integral al Niño Diabético (Paindi) del INSN registró 53 nuevos diagnósticos en menores de 18 años, informó la doctora Paola Pinto, endocrinóloga pediatra y coordinadora del programa. De ellos, 10 corresponden a diabetes tipo 2, una cifra pequeña frente a la tipo 1, pero que va en aumento.
“Estamos observando más casos de diabetes tipo 2 —la que antes era típica del adulto— desde la pandemia. Antes atendíamos tres casos al año; ahora son aproximadamente doce”, señala.
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El impacto de la pandemia y los cambios en la rutina
A lo largo de la historia del programa, el INSN de Breña ha tratado a cerca de 700 menores con diagnóstico de diabetes. Solo en 2024 se registraron 43 nuevos casos, una cifra alta, pero menor a los 53 ya identificados durante el 2025.
Al revisar los últimos cinco años, los casos de diabetes tipo 1 se han mantenido relativamente constantes, con entre 30 y 40 diagnósticos nuevos por año. La diabetes tipo 2, por el contrario, muestra un crecimiento claro: pasó de 4 casos en 2020 a 10 en 2025. Si bien el total de diagnósticos no ha aumentado de manera drástica, la variación en el tipo de diabetes evidencia un fenómeno preocupante: cada vez más niños mayores de 8 años padecen la forma asociada al sedentarismo y a la mala alimentación.
Las cifras actuales aún no superan las del 2021, cuando el encierro por la pandemia generó un récord de 61 casos (46 tipo 1, 13 tipo 2 y 2 de otros tipos). Ese fue el momento en que se empezó a evidenciar el incremento de la diabetes tipo 2 en menores. “Durante el confinamiento, muchos niños dejaron de hacer actividad física y aumentaron el consumo de comida ultraprocesada, lo que elevó los índices de obesidad infantil y, en consecuencia, los diagnósticos”, explica Pinto.
Herencia y hábitos familiares
La doctora Pinto señala que la predisposición genética influye, pero los hábitos familiares son decisivos. Los niños con antecedentes familiares y que además consumen comida chatarra desde pequeños o pasan largas horas frente a pantallas tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, incluso desde los 8 años. “Los padres son fundamentales. Los niños imitan lo que ven en casa, y en la adolescencia dependerán de los hábitos que aprendieron”, enfatiza.
Los pacientes del INSN llegan de diferentes regiones, aunque la mayor concentración proviene de zonas costeras como Lima, Callao, Trujillo, Piura y Arequipa, donde el aumento de obesidad infantil es más evidente.
Sedentarismo, fast food y diagnósticos tardíos
La endocrinóloga pediátrica Angélica Valdivia explica que este tipo de diabetes surge de diversos factores: sobrepeso, obesidad, falta de actividad física, mala alimentación, antecedentes familiares y diagnósticos tardíos.
Los estilos de vida actuales tampoco ayudan. Los recreos sin actividad física, el exceso de tiempo frente a pantallas y el acceso sencillo a bebidas azucaradas o comida rápida forman parte del entorno de muchos menores. “La acumulación de grasa, sobre todo en el abdomen, reduce la capacidad del cuerpo para usar la insulina adecuadamente, lo que aumenta el riesgo de diabetes tipo 2”, detalla Valdivia.
Un diagnóstico tardío puede causar cetoacidosis diabética y, con el tiempo, afectar órganos vitales como los riñones, los ojos y los vasos sanguíneos. “Un niño diagnosticado tarde podría desarrollar complicaciones típicas del adulto antes de los 30 años”, advierte.
Alimentación saludable en casa y en la escuela
Mayra Garay Rosadio, especialista en nutrición del portal Salud en Casa, sostiene que la educación alimentaria es fundamental. “Existe una gran falta de educación nutricional en las familias y en las escuelas. Muchos niños no saben cómo luce un plato balanceado ni comprenden la importancia de los horarios de comida”, comenta.
Garay indica que no se trata de restringir en exceso, sino de enseñar a comer de forma equilibrada. Lo ideal es que toda la familia participe en este aprendizaje para que el niño no se sienta aislado o castigado.
La nutricionista recomienda consumir alimentos ricos en fibra, vitaminas y minerales, pero advierte que incluso las frutas deben comerse con moderación porque contienen fructosa. Sugiere una ración mediana o una taza picada por comida, dos a tres veces al día, privilegiando frutas de bajo índice glucémico como manzana, mandarina, pera o fresa. También aconseja evitar los jugos, ya que al licuarlos se pierde fibra y el azúcar se absorbe más rápido.
Garay resalta además la importancia del movimiento diario: caminar, bailar o jugar en familia ayuda al cuerpo a usar mejor la insulina y mejora el estado de ánimo de los niños.
Aunque la diabetes tipo 2 puede manejarse, su detección precoz es clave. “El exceso de glucosa afecta la vista, el riñón, el corazón y los nervios. No tiene cura, pero se puede controlar”, recuerda la doctora Pinto.
Señales de alerta
Los especialistas recomiendan estar atentos a síntomas como sed intensa, apetito exagerado, adelgazamiento, cansancio y micción frecuente, especialmente por las noches. En adolescentes pueden aparecer irritabilidad, somnolencia o zonas de piel oscura en el cuello y las axilas, conocidas como acantosis nigricans.
Una detección tardía puede causar deshidratación, cetoacidosis o, a largo plazo, daños en órganos vitales y problemas emocionales como depresión o bajo rendimiento escolar.
Día Mundial de la Diabetes
Unicef advierte que el sobrepeso infantil está en aumento: 188 millones de niños y adolescentes entre 5 y 19 años tienen exceso de peso en el mundo.
En el Perú, los datos de la Endes 2024 señalan que siete de cada diez peruanos tienen sobrepeso u obesidad, una situación que se refleja también en menores de edad.
En el marco del Día Mundial de la Diabetes, que se conmemora cada 14 de noviembre, el INSN de Breña anunció una campaña gratuita de despistaje para niños y adolescentes de 2 a 18 años. Se realizarán mediciones de glucosa, peso y talla, además de brindar orientación especializada.
EsSalud también llevó a cabo una campaña nacional de prevención de diabetes mellitus. Entre enero y septiembre de este año registró 27.781 diagnósticos nuevos, de los cuales el 54 % corresponde a mujeres. Desde 2019, la institución ha detectado más de 231.000 nuevos casos, concentrándose la mayor parte en Lima y Callao.











