Cristel, una niña de cuatro años, logró superar una delicada operación tras ser diagnosticada con un tumor de Wilms en el riñón derecho, complicación que se agravó por la presencia de un trombo que se extendió por la vena cava inferior y llegó a afectar un cuarto de su corazón.
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La familia, originaria de Junín, viajó hasta el Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) en Lima, donde la menor recibió atención especializada que resultó determinante para salvar su vida.
La intervención, que duró cerca de ocho horas, requirió el trabajo coordinado de especialistas en urología, cirugía pediátrica y cardiovascular. Se emplearon equipos de última generación, como una máquina de circulación extracorpórea y un sistema de recuperación sanguínea, que ayudaron a minimizar riesgos y aumentar la seguridad durante todo el procedimiento.
El equipo multidisciplinario del INSN estuvo conformado por tres urólogos, dos cirujanos pediátricos, tres cirujanos cardiovasculares, además de anestesiólogos, enfermeras y una perfusionista. Antes de la cirugía, Cristel recibió cuatro sesiones de quimioterapia para reducir el tamaño del tumor y facilitar su extracción.
En la primera fase, los urólogos realizaron una nefrectomía radical, retirando completamente el riñón afectado. El Dr. David Avendaño, jefe del Servicio de Urología, destacó la complejidad de la operación, pero señaló que la experiencia del equipo permitió eliminar el tumor sin mayores complicaciones.
La segunda etapa fue liderada por cirugía general. La Dra. Jazmín Zárate explicó que su objetivo fue exponer la vena cava inferior en el área abdominal, un paso crítico para que el equipo cardiovascular pudiera extraer el trombo que ponía en riesgo la vida de la menor.
Finalmente, el Dr. Jorge Hernández Galarreta, especialista en cirugía de tórax y cardiovascular, se encargó de abrir el tórax para remover el trombo ubicado en la vena cava y la aurícula derecha. Según Hernández Galarreta, de no haberse realizado esta cirugía, existía un alto riesgo de tromboembolismo pulmonar que podría haber derivado en falla cardíaca fatal. “La operación se completó sin necesidad de detener el corazón ni con sangrado importante”, afirmó.
Tras la cirugía, Cristel fue trasladada a la unidad de cuidados intensivos, donde el equipo médico logró estabilizar sus signos vitales. Su madre, Betty Valle, recordó que los primeros síntomas fueron dolor abdominal persistente, fiebre y falta de apetito, aliviados únicamente con medicación.
La familia de Carpapata, Junín, recorrió un largo camino de consultas antes de acceder en Lima a un diagnóstico certero y al tratamiento adecuado.
En los últimos dos años, el Servicio de Urología del INSN ha mantenido un ritmo constante de cirugías pediátricas por cáncer renal, con cerca de 20 operaciones en el último año, muchas provenientes de distintas regiones del país. En casos de tumor de Wilms con trombo, que requieren la intervención de múltiples especialidades, se han registrado dos operaciones en 2025 y una en lo que va del año, subrayando la importancia de un enfoque integral para tratar enfermedades complejas en la infancia.











