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Miguel Ramírez, periodista de investigación: «Los periodistas se están volviendo activistas políticos»

octubre 23, 2025
Autor: SEO El Tiempo

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El reconocido periodista de investigación con más de 30 años de experiencia analiza el actual momento del periodismo en el país.

– ¿Cómo evalúa el actual momento del periodismo de investigación?

El periodismo de investigación ha bajado en calidad. Ya no es el periodismo que se hacía en la década de los 90, en la época más complicada del país con Fujimori y Montesinos. Eran épocas sin internet y redes sociales.

Montesinos controlaba muchas instituciones y era complicadísimo tener fuentes en la Policía, Fiscalía o Poder Judicial. La gente tenía miedo. Era un trabajo más exigente y difícil por el hecho mismo de vivir una dictadura.

– ¿Dónde trabajaba?

Estaba en la unidad de investigación de El Comercio. Una investigación demoraba uno o tres meses. Tenía como director a Alejandro Miró Quesada Cisneros y como jefe a Ricardo Uceda, un famoso periodista.

El periodismo era muy riguroso y había que buscar la manera de comprobar lo que ibas a publicar con una manera enfática. [Para] hacer investigación […] primero tenías que tener tiempo, un medio con los recursos necesarios y especialmente tener el prestigio del caso. Entonces, teníamos tiempo y había un presupuesto especial para hacer investigaciones.

– ¿Y qué sucede ahora?

Es difícil tener unidades de investigación. Son pocos los medios que tienen unidad de investigación de cuatro o seis personas dedicadas a investigar un caso. Ahora se estila informes de investigación rápidos, una semana o dos semanas y muchas veces se cae en la espectacularidad, en el escándalo y no hay una verificación rigurosa. […] Entonces, [tienes] un gran titular y creas el escándalo, pero cuando las cosas van esclareciendo, pues determinas que no fue así.

¿Y quién sale perjudicado? Sale perjudicada la persona mencionada. ¿Quién le resarce el nombre a esa persona? Es complicado y entonces muchas veces cuando las personas con todo el derecho del mundo piden una rectificación, a veces los periodistas simplemente no les hacen caso o se burlan o insisten con la historia.

Tengo un libro, llamado “Historia de una difamación” donde cuento la historia de un documental de una agencia extranjera que finalmente termina afectando el honor de una persona que no tenía nada que ver y se le acusó de una manera desleal.

– Se habla de una crisis de la prensa escrita y televisiva por las redes sociales ¿Cómo evalúa eso?

Creo que los medios escritos van a seguir y tienen para rato. No soy lo que creen que los medios escritos van a desaparecer mañana o pasado. Es cuestión de hacer buen periodismo para que la gente te siga comprando.

Ahora [por] la cuestión económica es complicado porque para hacer investigación tienes que viajar e invertir tiempo. El periodista de investigación no publica de hoy para mañana e incluso las historias se pueden caer al mes porque te das cuenta que el dato que recibiste no era tal.

– ¿Cómo ve el tema de los podcasts?

Este tema de las redes sociales es bueno, pero se ha exagerado y prostituido. Cada quien publica cada cosa que se le viene a la cabeza o chisme que escucha. Entonces las personas lo creen, le dan like y todo eso comienza a circular por todas las redes. No solo es un tema de Perú, sino que hay muchos peruanos que viven en el extranjero y creen en historias que salen allí […] Ahora mismo, sin defenderlo al actual presidente ese tema de la violación […] Lo nombran presidente y vuelven a recordar ese tema que fue archivado.

Si tú lees toda la acusación fiscal y luego cómo lo absuelven, te enteras primero que el hombre no estuvo en la escena y la chica reconoce al violador […] Siempre digo que la prensa tiene que verificar tres o cuatro veces.

Eso es lo que no hay o es muy ligero todo […] Los periodistas también están dejando de hacer periodismo y se están volviendo activistas políticos. Yo me considero un periodista veterano y eso no se veía en mis épocas. El periodista siempre tiene que mantener su imparcialidad. [Ahora] si tu lees las redes sociales de muchos periodistas conocidos y ya tienen una posición respecto a un tema.

– ¿Cuáles son los principales logros del periodismo de investigación en nuestro país?

El caso La Cantuta, que fue una investigación a pulso que la hizo la revista Sí cuando era director Ricardo Uceda. Incluso llegó a identificar el lugar donde habían sido enterrados el profesor y los estudiantes. En aquella época conseguir fuentes militares era imposible. Otro es el caso de Fernando Zevallos que tuve la suerte de investigar. El famoso narcotraficante dueño de Aerocontinente, “Lunarejo”.

Es una investigación que demoró 15 años. No es que me dediqué 15 años a investigar, sino que nunca lo perdimos de vista. Otro caso emblemático fue el tráfico de armas en la época de Fujimori y Montesinos que fue una investigación de La República. Una última gran investigación fue la casa de Sarratea donde se reunía Pedro Castillo.

Ahí el equipo de investigación de Cuarto Poder alquila un departamento y se pasa días y semanas filmando y esperando. Ya sabemos todas las consecuencias que esto generó. Ese tipo de historias se extrañan.

– ¿Está trabajando en un libro?

Sí, es el libro de Fernando Zevallos, El Lunarejo. Es un libro que trabajo hace varios años y debo acabarlo a mas tardar el otro. Él fue cadete de la Escuela de Oficiales de la Fuerza Aérea y se retiró al segundo año.

El padre muere, era una familia humilde y lo único que le interesaba a él era saber pilotear aviones. La madre, que tenía familia en Uchiza, que en aquella época de los 80 era el emporio del narcotráfico, lo lleva a Cevallos. Ahí empieza su trayectoria como narco.

– ¿Qué problemas les generó esa investigación?

La querella más alta que ha presentado una persona contra un medio fue la de Lunarejo. La presentó contra el director de El Comercio, Alejandro Miró Quesada, Fernando Ampuero que era jefe de la Unidad de Investigación y contra mí por 3.5 millones de dólares en el año 2003.

El juicio se lo ganamos porque simplemente todo está bien sustentado. Antes de publicar la primera historia de Lunarejo en diciembre del año 95 yo fui a entrevistarlo tres veces. Nosotros estábamos muy seguros que le habíamos dado el derecho a réplica.

En mi trayectoria he tenido cinco querellas y todas las he ganado porque obviamente estoy seguro de que está bien sólida [la investigación] y la versión de la persona ahí está incluida. Es un derecho de la persona que vas a atacar, darle la oportunidad. En mi caso alguna vez se ha caído una historia cuando la persona me demostró que no era así.

-¿Cuál cree que es el futuro del periodismo?

Depende de nosotros mismos. La calidad, el rigor, eso jamás se debe perder.. El periodista tiene que auto analizarse […] Los periodistas se han vuelto activistas políticos y a mí me da pena porque se supone que el periodismo tiene que ser objetivo […] se ha vuelto muy político y en eso tiene que ver mucho las autoridades, especialmente en los fiscales.

El caso Lava Jato marca un antes y un después. Los fiscales se volvieron filtradores de información de los periodistas. ¿Y qué hacían los periodistas de investigación? Transcribían. Osea se volvieron transcriptores de declaraciones de colaboradores eficaces que ya dejan de serlo porque su testimonio se filtró.

Finalmente, muchos de los testimonios que salieron después se demostraron que no eran ciertos. […] En mi época de la revista Oiga, hablar con un fiscal era una proeza, porque con las justas te miraba.

Resulta ahora que el fiscal te filtra en tiempo real y por el WhatsApp te manda cosas. ¿Y qué hace el periodista? Publica, ¿y dónde está el rigor? Entonces no trabajes, transcribe y se acabó el tema.

Entrevista tomada del Semanario El Tiempo

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