La cercanía de las elecciones presidenciales y congresales desatará en las siguientes semanas una ola de encuestas para todos los gustos. En ese contexto, vale la pena preguntarse: ¿podemos confiar en las encuestas?
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Sobre el tema, el doctor en Comunicación y director del Centro de Investigación en Opinión Pública de la UDEP, Fernando Huamán, explicó que lo sucedido en la última elección presidencial del año 2021, generó muchas más dudas sobre la labor de estas empresas.
Explica que para diciembre del 2020, a cuatro meses de los comicios, el exalcalde de La Victoria (Lima), George Forsyth lideraba las preferencias y Pedro Castillo ni siquiera aparecía.
Incluso para el 4 de abril del 2021, es decir una semana antes de los comicios, las diferentes encuestadoras colocaban en primer lugar al excongresista Yonhy Lescano (12.1%), seguido por Hernando de Soto (11.5%), Verónika Mendoza (10.2%), George Forsyth (9.8%), Keiko Fujimori (9.3%) y Rafael López Aliaga (6.8%). En una alejada y séptima posición aparecía Pedro Castillo con 6.5%.
Sin embargo, los resultados oficiales demostraron un panorama totalmente diferente. Pedro Castillo ocupó el primer lugar con el 18.9% de los votos válidos y Keiko Fujimori ocupó el segundo lugar con 13.4%. Le siguieron López Aliaga (11.7%), Hernando de Soto (11.6%) y Lescano (9%). Forsyth, quien había liderado las preferencias durante varias semanas, aparecía octavo con el 5.6%.
¿Qué sucedió?
Según Huamán, un cambio tan drástico en las preferencias electorales no es normal y solo ocurre después de un evento muy grave, algo que no sucedió previó al sufragio.
“No tenemos pruebas fidedignas de que haya alguna motivación perversa detrás de estos resultados, pero sí podemos plantear dudas razonables […] Las variaciones de tendencia son variaciones del efecto de conversación [sobre los candidatos que lideran encuestas] por lo tanto esos cambios nunca son bruscos, salvo que haya un hecho disruptivo que marque la agenda de tal modo que la opinión [pública] pueda generar un cambio brusco. Un ejemplo sería si aparece el video de un candidato presidencial vinculado a un delito”, explica.
En esa línea, para abril del 2021 no se recuerda un hecho de gran magnitud que termine cambiando las preferencias.
“¿Qué hecho disruptivo se vivió en la última semana de la elección para que Forsyth y Lescano desaparezcan? No lo hubo […] Es cierto que hay candidatos con voto oculto, pero [eso] no puede dar respuesta a la desaparición de los candidatos que iban adelante”, manifestó Huamán.







