El miedo se ha convertido en un huésped permanente en la casa de un policía cuya identidad se mantiene en reserva por razones de seguridad. Quien alguna vez fue reconocido por su valentía al enfrentar a la delincuencia hoy vive bajo constantes amenazas de muerte que no solo lo apuntan a él, sino también a lo más preciado que tiene: sus tres hijos. El agente denuncia que familiares de los delincuentes que detuvo intentan intimidarlo para que abandone el proceso judicial.
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Los hechos se remontan a finales de noviembre de 2024, cuando el efectivo, tras culminar su jornada, abordó un colectivo informal con la única intención de regresar a casa. Lo que parecía un viaje rutinario cambió de forma abrupta al ingresar a una zona oscura en Huachipa, cuando el conductor alteró la ruta y reaccionó de manera agresiva ante una consulta. En segundos, el policía comprendió que se trataba de un asalto armado y actuó para defender su vida. El resultado: dos delincuentes heridos y detenidos, y un asalto frustrado.
Los capturados fueron identificados como Rubén Luján Cuadros y Rodolfo Guillermo Puro Flores, quienes actualmente cumplen prisión preventiva mientras continúa el proceso judicial. Sin embargo, lejos de cerrar el episodio, la detención marcó el inicio de una nueva pesadilla para el agente y su familia.
Hace pocos días, el policía recibió audios amenazantes por WhatsApp en los que desconocidos aseguran conocer su domicilio, sus movimientos y la existencia de sus hijos, dejando advertencias directas que buscan sembrar terror. A ello se suman llamadas telefónicas atribuidas a familiares de los detenidos, que el efectivo considera intentos claros de presión e intimidación.
La vida familiar cambió por completo. El agente se desplaza con chaleco antibalas y ha restringido las salidas de sus hijos por temor a que algo pueda ocurrirles. La preocupación es constante y el impacto emocional, profundo. A pesar de haber actuado dentro del marco legal, el policía afirma no contar con medidas concretas que garanticen la seguridad de su familia.
Ante la cercanía de una etapa clave del juicio, el temor a represalias se intensifica. Por ello, el agente decidió hacer pública su situación y pedir apoyo urgente. Solicita la intervención de las autoridades policiales y judiciales para que se otorguen garantías personales y medidas de protección que resguarden la vida de sus hijos. Para él, el tiempo apremia y el silencio ya no es una opción.











