La crisis de comprensión lectora en el Perú continúa siendo alarmante: 7 de cada 10 estudiantes no logra entender adecuadamente lo que lee, según el Consejo Nacional de Educación. Especialistas advierten que este problema no es reciente y responde a causas estructurales y multifactoriales, más allá del impacto de la tecnología.
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Para Carmen Sandoval, docente de la Facultad de Educación de la PUCP, la situación refleja la convergencia de factores familiares, sociales, educativos e individuales. Los resultados lo evidencian: en 2023, solo el 22,9% de estudiantes de segundo grado alcanzó un nivel satisfactorio en comprensión lectora, mientras que en cuarto grado la cifra fue de 36,6%, según la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje. A nivel internacional, la prueba PISA ubica al país en niveles bajos.
Uno de los principales problemas es el acceso limitado a libros y espacios de lectura. “El Perú cuenta con una red de bibliotecas débil”, señala Sandoval, lo que afecta la formación de hábitos lectores, especialmente en contextos de desigualdad. Esta brecha se profundiza en escuelas sin bibliotecas o en hogares donde el costo de los libros limita su acceso, sobre todo en zonas rurales.
El entorno familiar también cumple un rol clave. Las experiencias tempranas con la lectura, como leer en casa o interactuar con distintos textos, son fundamentales para el desarrollo lector. Sin embargo, no todas las familias cuentan con las condiciones necesarias, lo que amplía la brecha desde la infancia.
En el ámbito educativo, la especialista advierte que no basta con enseñar a leer de forma mecánica. Es necesario generar experiencias lectoras significativas y fortalecer la formación docente. “Los maestros deben ser mediadores de lectura capaces de promover comunidades lectoras y dinamizar el aprendizaje”, enfatiza.
Respecto al uso de la tecnología, Andrea Tarazona, de Enseña Perú, señala que las pantallas no son el problema en sí, sino el uso que se les da. Sin orientación, pueden fomentar un consumo superficial, pero bien utilizadas pueden ampliar el acceso a la lectura.
Los especialistas coinciden en que enfrentar esta crisis requiere políticas públicas integrales, que incluyan inversión en bibliotecas, mayor acceso a libros y el fortalecimiento de la formación docente. Además, destacan la necesidad de entender la lectura no solo como una habilidad técnica, sino como una práctica cotidiana con sentido.
En un país marcado por profundas desigualdades, mejorar la comprensión lectora se convierte en un desafío clave para el desarrollo educativo y social, que requiere un enfoque articulado y sostenido en el tiempo.











