Miserias y revanchismos

Miserias y revanchismos

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José Luna Muñoz
Periodista

Hay que decirlo: quienes pescan, nadan y más a sus anchas en el río revuelto de la política peruana son los fujimoristas. El caos desatado por las investigaciones a los expresidentes Humala y Toledo parece haber dado argumentos de superioridad moral al supuestamente imbatible congreso naranja y a sus directivos. Frente a las informaciones recientes que embarran más el prestigio de los dos mandatarios bajo la lupa, los actos del fujimorismo –a medio sepultar por la mala memoria nacional- parecen los inocentes yerros de una buena voluntad mal encaminada.

No obstante, el levantamiento del secreto bancario de los congresistas Joaquín y Osías Ramírez, ya ordenado por un juez, podría echar por tierra las pretensiones de blancura de la bancada de los 72. Para dolor de cabeza de Keiko Fujimori, el fantasma del lavado de activos vuelve a rondar y, como toda bola de nieve política en el Perú, la sospecha amenaza con no dejar hueso bueno esta vez.

¿Podríamos calcular los costos políticos de una investigación que podría dar con el origen, nunca bien esclarecido, de la cuantiosa fortuna del mecenas, de la hija del expresidente y su grupo? No se hablará de cifras tan espectaculares como las de Odrebrecht, seguramente, pero recordemos que el clima de la opinión pública está en punto de ebullición y cualquier hecho de corrupción es motivo de linchamiento social. A cuidarse, naranjas.

Es saludable para el país que esta fumigación en los pisos superiores del edificio político sea total y sin excepciones. En nuestro medio es frecuente que las desgracias de un grupo sean aprovechadas por otro con un afán revanchista que raya en lo infantil y, a veces, en lo macabro. Sin embargo, la política no consiste en el ejercicio del orgullo, sino en el intercambio. Las sociedades son más sostenibles cuando las fuerzas políticas se enfrentan y también cuando concuerdan, cuando se rompen lanzas y cuando se logran consensos; no es política tapar la mugre histórica con desgracias vecinas como se ha hecho en los últimos veinte años.  

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