Miranda, los cascos y los comerciantes

La tentativa de normar el uso de cascos para motociclistas en Piura, definiendo hasta sus características y detalles, fue quizá el emprendimiento político más ambicioso en lo que va de la gestión edil de Oscar Miranda. No obstante, el MTC ha desinflado esta iniciativa debilitando en consecuencia el liderazgo político de Miranda, algo que se veía venir tras las idas y venidas en el tema de las papeletas educativas.

En este escenario, políticamente hostil, Miranda se enfrenta a darle solución final al reordenamiento de los ambulantes de la Blas de Atienza -una espinosa herencia de la gestión Rodríguez-, delegando la operatividad a la Policía. Ante el eventual revés de la administración municipal en el tema de los cascos, lo peor que le podría pasar a Miranda es que la operación en el complejo de mercados resulte fuera de control.

En ese sentido, y sin abdicar de su responsabilidad, es razonable, comprensible y adecuado que, tras agotarse todo intento de diálogo con los comerciantes, se haya delegado a la Policía la responsabilidad de la operación. Está claro: la decisión política del ordenamiento es de la municipalidad, la operativa es policial.

El ordenamiento es urgente para acabar con la tugurización, la indisciplina ambulante y delinear los marcos de una ciudad de perfil moderno. La modernización de Piura exige más presencia de recintos especializados (como los mercados) y menos comercio minorista en las veredas, menos camuflaje a la inseguridad y, por supuesto, menos evasión a la tributación y al necesario gobierno de la ley.

En Tumbes, el ordenamiento encargado a la Policía resultó exitoso. Esperemos que en Piura sea el comienzo de un periodo de orden y de reorganización social.

COMPARTIR     Twittear Compartir