Micromundo

Micromundo

Los lugares donde nos desempeñamos diariamente nos plantean límites que determinan nuestras posibilidades y ámbito de acción. Nuestra ciudad, barrio, trabajo, amigos, familiares y compañeros configuran el entorno en que solemos y podemos manejarnos; nuestro micromundo. En cambio en nuestro país o continente; es decir, en el macromundo, es poco lo que podemos hacer para provocar cambios o ejercer control.

Haciendo un paralelo, la microeconomía sería lo asequible a nuestro alcance empresarial y aplicable al medio en que nos manejamos y la macroeconomía sería lo que escapa a nuestro control y accionar, pues al depender de muchos, e imprevisibles, aspectos externos se nos dificulta conocer sus causas y más aún modificarlas.

Uno lee con avidez las noticias para saber qué ocurre en el mundo, en su país o en su ciudad, pero no es mucho lo que individualmente puede hacer para influir o modificar ese ámbito, salvo expresar su preocupación y reaccionar emotivamente. Por el contrario, en el ámbito del hogar y en nuestro mundo cercano, ya sea oficina, barrio o ciudad sí existen campos para explorar y aportar soluciones mediante acciones individuales.

Los niños tienen su propio micro mundo donde se desempeñan como protagonistas en una mezcla de realidad y fantasía inventándose juegos, personajes y diálogos que, a través de su fértil imaginación, les permiten sentirse capaces de controlar los lugares y ambientes que configuran su pequeño mundo.

Muchas veces detrás de nuestro comportamiento se esconde un afán controlista, un clamoroso temor a lo desconocido y una urgente necesidad de respuesta a nuestras intervenciones. Pero, ¿por qué no tratamos más bien de ser felices reconociendo que existe un mundo exterior que no podemos controlar y nos dedicamos más bien a invertir nuestras energías en crear un mejor pequeño micro mundo a nuestra medida, tal como hacen los niños?

Aprender a comulgar con la incertidumbre es aceptar que lo correcto llegará a nuestra vida en el tiempo justo. Sabiendo esto podemos dedicarnos a interactuar y a mejorar nuestro pequeño micro mundo y disfrutarlo. Zapatero a tus zapatos.


Escrito por: Joaquín Schwalb Helguero
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Joaquín Schwalb Helguero

Joaquín Schwalb Helguero

Colaborador de El Tiempo.