Mi eterna gratitud para con El Tiempo

Mi eterna gratitud para con El Tiempo

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Walter Malca Rodas
Colaborador

La gratitud es un hontanar de vida”, decía el P. Bernhard Häring, famoso teólogo moralista redentorista de fama mundial. Ésta no es una simple frase eufónica, sino que está llena de contenido, pues dicen los estudiosos de la conducta que quien cultiva el sentimiento de gratitud vive una vida más intensa, más plena, más feliz y más armoniosa. Inspirado en esta frase, en esta ocasión quiero expresar mi eterna gratitud a El Tiempo que me ha dado la oportunidad de publicar mis artículos y así hacer más extensivo el mensaje de amor, paz, esperanza y alegría que propalo a través de las obras que realizo. Tengo una deuda enorme con este prestigioso diario.

Desde pequeño me ha gustado escribir, talento que poco a poco se ido perfeccionando a través de los años. Mi primer poemario lo publiqué el año 1995, cuando estaba terminando mis estudios de filosofía en el Seminario San Carlos y San Marcelo de la ciudad de Trujillo. En el año 2002, al terminar mis estudios, mis superiores me destinaron a la ciudad de Piura, donde publiqué mi libro “La vocación, corazón de la pastoral” (2003) y mi poemario “Retazos del alma”, en el año 2004. Por aquel entonces empecé a publicar, de vez en cuando, algunos artículos en El Tiempo. Debo reconocer que mi literatura tuvo una eclosión cuando empecé a publicar mi columna “Semillas de esperanza”, a fines del año 2005, en este mismo diario.

Actualmente tengo 16 libros publicados y algunos folletos.

Estos logros indican que he crecido como escritor y esto me alegra, porque, como decía Madre Teresa de Calcuta, “soy un lápiz en la mano de Dios”. Y gracias a este lápiz, Dios puede escribir páginas de amor, paz, esperanza, y motivación en el corazón de miles. 

He mencionado estos logros, no con afán de vanagloria, sino que quería hacer notar que en mi crecimiento como escritor ha jugado un papel importante El Tiempo. Por eso, en esta ocasión reitero mi eterna gratitud a este medio de comunicación por haberme apoyado en mi vida literaria. Que Dios les bendiga. ¡Feliz aniversario!  

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