“Me entregué nuevamente a la pasión de la pintura”

“Me entregué nuevamente  a la pasión de la pintura”

Carlos Alberto Eyzaguirre Seminario, dibujante piurano.

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Cuando era pequeño, las paredes de su casa siempre estaban rayadas con hermosos dibujos. Los padres de don Carlos no se molestaban por ello; al contrario, le daban toda la libertad para que desarrolle su talento. El ímpetu por ser un artista le duró hasta los 18 años. Luego se dedicó a otro trabajo junto a su esposa y ahora, a sus 72 años, le regresaron las ganas de dibujar. Tras un largo silencio artístico, don Carlos ha vuelto a los lápices y se ha propuesto grandes metas para sacar a relucir el artista que nunca dejó de ser.

–Don Carlos, ¿desde pequeño se dio cuenta del don que tenía para dibujar y pintar?

–Recuerdo que mi primaria la estudié en diferentes ciudades. A lo mejor eso provocó que me gustara la pintura por los paisajes que veía. A los 8 años pintaba en las paredes de mi casa; mis padres me dejaban, me hacían feliz. Pinté y dibujé hasta los 18 años. Era autodidacta, Luego dejé esto por más de 50 años y recién hace cuatro años que me reinicié en la pintura. Por ahora estudio en la Escuela de Bellas Artes, estoy en el noveno ciclo, este año termino.

–¿Renació el arte en usted?

–Sí, mire, en realidad no sé cómo volvió esto. Dejé la pintura para dedicarme a las ventas, al comercio y luego, de la noche a la mañana, me regresaron las ganas de pintar y dibujar. Por eso me matriculé en la Escuela de Bellas Artes. Me entregué nuevamente a la pasión de la pintura.

–¿Cuáles fueron los primeros dibujos que realizó?

–Siempre me gustó la anatomía humana, hacía retratos con carboncillo y también pintaba con acuarelas. Me gustaban los paisajes y dibujar la figura humana completa. Los estudios de anatomía me sirvieron. Pero ahora no me explico cómo dejé esto por medio siglo si me gusta tanto. Incluso mis hijos, cuando estaban en el colegio y les dejaban tareas de dibujo, yo no los ayudaba, no quería saber nada de la pintura.

–Pero ahora su vida ha cambiado

–Sí, volví a estudiar. En la escuela me dan toda la libertad para dibujar. Ahora estoy perfeccionando mi técnica con el óleo y el acrílico.

¿Y cómo se siente al volver al arte que dejó por tanto tiempo?

–Yo me pregunto qué hubiera pasado si continuaba pintando, otra sería la historia. Pude haber tenido dos carreras a la vez y no lo hice. Pero ahora estoy recogiendo bastante experiencia académica. Mi vida ha cambiado un poco, ahora todo circula sobre la pintura para mí. Cuando me levanto ya estoy pensando en lo que dejé pendiente el día anterior para seguir haciéndolo.

–¿Cómo es su rutina ahora?

–Sigo con mis negocios junto a mi esposa. La mitad del día es para la pintura y el resto para el trabajo.

–Y como retornó al arte, ¿tiene algún proyecto en mente?

–Sí, al terminar mi ciclo quiero poner un taller de pintura para niños. Tuve varias exposiciones colectivas. Petroperú me invitó a exponer, tengo varios diplomas de la Escuela de Bellas Artes. Para este año sacaré una exposición propia con todos mis trabajos de los últimos cuatro años. Mi familia e hijos me dan todo su apoyo, incluso mi hija Melody también pinta.           


La autoficha

Nací en Castilla, hace 72 años. Desde pequeño pintaba en las paredes de mi casa. Hasta los 18 años me dediqué a dibujar, luego lo dejé por más de 50 años. Hace cuatro años me regresaron las ganas de dibujar. Estoy por culminar mi carrera en la Escuela de Bellas Artes. Mi esposa es Margarita Vilela, tengo dos hijos y tres nietos. Quiero poner un taller de pintura para niños.

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