Me declaro contrarreformista de la educación

Me declaro contrarreformista de la educación

Recientemente se cuestionó a Idel Vexler por una supuesta intención contrarreformista de las políticas y estrategias del Minedu que encarnaron Jaime Saavedra y Marilú Martens. Creo que es una interpretación equivocada respecto a planteamientos más bien coincidentes que Vexler exhibió en sus años de viceministro y columnista. Personalmente, me encantaría verlo convertido en un contrarreformista.

Si se le llama reforma a lo que ha hecho el Ministerio de Educación de los últimos 17 años, me declaro contrarreformista. Si se trata de esclavizar las propuestas educativas a los estándares de desempeño escolar medibles por pruebas censales de Matemáticas y Comunicación y hacer de la Terce o de PISA los tótems de la buena educación internacional, me declaro contrarreformista.

Si se trata de asumir que la autonomía escolar se alienta llenado los colegios públicos y privados con asfixiantes normas reglamentaristas, densas, abundantes, rígidas, con espíritu controlista sancionador, me declaro contrarreformista. Si se trata de convertir al Minedu en un súper evaluador de directores y profesores a través de pruebas masivas informatizadas online, para que quienes aprueben se listen en un orden de méritos para concursar por escoger un colegio para su nombramiento o llenar cupos limitados de ascenso en la escala magisterial, me declaro contrarreformista.

Si se trata de organizar el currículo siguiendo las mismas áreas segmentadas de hace siglos, sin entender que los fenómenos naturales o sociales se vacían de significado cuando no son abordados interdisciplinariamente, y que la ciudadanía no se cultiva en ciertas horas sino en el cotidiano actuar en las relaciones de padres, maestros y alumnos, me declaro contrarreformista. Si se sigue construyendo la relación mutua entre el Ministerio de Educación, los maestros y colegios sobre la base de la desconfianza mutua y el complejo de inferioridad frente a lo que logran los colegios y maestros en otros países, me declaro contrarreformista.

Si se sigue considerando que la innovación educativa solo vale si es escalable y estandarizable, y debe nacer del Minedu, sin considerar que todo colegio debiera ser imaginado como una unidad de innovación de cuyas experiencias pueden aprender todos los demás, me declaro contrarreformista.


Escrito por: León Trahtemberg
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León Trahtemberg

León Trahtemberg

Educador y columnista de diversos medios de comunicación. Es miembro del Consejo Nacional de Educación desde el año 2002. Ha publicado 16 libros sobre Educación Peruana. Recibió las Palmas Magisteriales en grado de Amauta, máxima condecoración otorgada por el Ministerio de Educación del Perú (2001).