Los reservados

Los reservados

También son llamados tímidos y suelen parecer apocados. En sociedades sub desarrolladas como la nuestra (porque en cuestiones culturales es presumido denominarnos país en desarrollo) se menosprecia a las personas tímidas porque no se hacen notar. Tienen perfil bajo y son poco locuaces, aunque sean muy valiosas y productivas. Lo que ocurre es que son modestos, humildes o discretos. ¿Es eso un demérito o todo lo contrario?.

La timidez tiene su origen en la inseguridad personal, que lleva a pensar que uno no vale, que es natural que nadie le preste atención y que no merece reconocimiento. El tímido valora en exceso la opinión de los demás y está muy expuesto a auto culparse.

Frecuentemente se confunde tímido con introvertido. Es un error, porque al introvertido le agrada estar a solas y se incomoda en las situaciones sociales, pero no le da mucha importancia a las opiniones ajenas ni siente temor de expresar sus ideas. En ambos casos, estas personas suelen tener de analíticos y reflexivos lo que no tienen de sociables, como también gozan de una rica vida interior.

La condición de timidez no implica un defecto; sencillamente es un rasgo de la personalidad que resulta del temperamento y del tipo de experiencias que se hayan vivido. Pese a esto, muchos ven la timidez como un problema que hay que desterrar de raíz, sin más alternativa.

En su columna “Espacio de Crianza”, bajo el título “Timidez Valiosa”, Roberto Lerner señala que en culturas menos parlanchinas y obsesionadas con mostrarlo todo serían vistos como modelos a imitar, pero en nuestra cultura se los hace sentir fracasados, muchas veces desde el colegio, y se les recomienda a los padres alguna terapia “para que se suelten”.

Los tímidos en el primer mundo son gente muy valiosa. Quizá no sean “líderes” en la concepción conservadora del término, pero son los típicos investigadores, científicos, artistas y creativos. Claros ejemplos tenemos en Agatha Christie y en Charles Darwin.

Quién sabe si al final no sean ellos más que personas reservadas, pero quizá podría afirmarse que ellos están reservados…pero para las grandes obras.Los ríos profundos corren tranquilos.-Haruki Murakami.


Escrito por: Joaquín Schwalb Helguero
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Joaquín Schwalb Helguero

Joaquín Schwalb Helguero

Colaborador de El Tiempo.