En Piura, el gremio de los transportistas alzó la voz frente a la creciente ola de extorsiones, atentados y actos de violencia que han afectado al sector en los últimos meses. La presidenta del gremio, Teresina Menzala, reveló que en una reunión reciente con el general de la Policía Nacional, Manuel Farías, se presentaron estrategias preliminares para reforzar la seguridad en rutas y terminales.
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Sin embargo, advirtió que dichas medidas solo serán efectivas si hay cooperación interinstitucional real entre Policía, municipalidades, fiscalía y gobierno regional.
Solicitan coordinación integral: “no es asunto solo policial”
Durante el encuentro con el mando policial, los representantes de las empresas de transporte urbano e interurbano escucharon propuestas orientadas a combatir la informalidad y las extorsiones en el rubro. No obstante, los transportistas insisten en que el plan debe incluir también a la municipalidad provincial, la fiscalía y las autoridades regionales, pues sin esa articulación se corre el riesgo de que las acciones queden en meros anuncios.
“Fuimos invitados por el general Manuel Farías. Nos mostraron estrategias para combatir la informalidad y las extorsiones que existen en el rubro del transporte. (…) Pero este tipo de reuniones debe involucrar también a la municipalidad, la fiscalía y hasta el gobierno regional”, explicó Menzala a Cutivalú.
Etapa de socialización y próximas reuniones
Según la dirigente, las medidas presentadas por la Policía se encuentran aún en fase de socialización. Para fines de octubre está prevista una nueva reunión en la que se definirán los detalles para implementar el plan de seguridad regional. El objetivo es anticiparse al incremento de robos, asaltos y extorsiones que suele registrarse durante la temporada de fin de año.
“Las estrategias que ayer nos mencionaron son todavía preliminares. Nos han pedido nuestros aportes para que esto pueda funcionar. Lo que sí se avecina es una reunión con todas las instituciones, porque ya se cristalizará la ejecución de la estrategia en este último trimestre”, indicó Menzala.
Más allá de las amenazas delictivas, el gremio también denunció que el transporte informal está ganando terreno en Piura. Actualmente operan 14 empresas formalmente autorizadas, pero otras —como Conetrans y TransPiura— continúan ofreciendo servicios sin permisos municipales, sin tarjetas de circulación y sin supervisión adecuada.
“Se ha visto deficiencia en la fiscalización de la municipalidad. Estas empresas no cuentan con tarjetas únicas de circulación ni permisos vigentes, pero continúan debido a que no existe control. Hemos pedido al general Farías que también la Policía cumpla un papel protagónico para erradicar la informalidad”, subrayó.
La coexistencia entre empresas formalizadas e informales no solo genera competencia desleal, sino que debilita la seguridad del sistema de transporte. Las unidades informales suelen operar sin mantenimiento regular, sin seguros ni autorizaciones necesarias, lo que expone a los pasajeros y trabajadores. Además, se afirma que ciertos actos de vandalismo o extorsión podrían estar vinculados a presiones para que los informales sean eliminados de las rutas.
La exigencia de mayor seguridad tiene sustento en acontecimientos recientes que demuestran la gravedad de la situación en Piura. En diciembre de 2024, extorsionadores dispararon ocho veces contra un bus con pasajeros presentes como represalia por no ceder a cobros ilegales.
Este tipo de atentados, junto con otros episodios de amenazas armadas, refuerzan la percepción de inseguridad entre los transportistas que operan rutas urbanas e interprovinciales. La constancia de estas agresiones hace que muchos conductores y propietarios vivan con temor permanente.
Alza de extorsiones a nivel nacional
El problema no es exclusivo de Piura. Según datos de la Cámara de Comercio de Lima, las denuncias por extorsión en el país aumentaron un 478 % entre 2019 y 2024, y regiones como Piura, La Libertad, Lambayeque y Callao concentran buena parte del incremento.
Ese crecimiento coloca al sector transporte entre los más afectados, dada su visibilidad, movilidad constante y vulnerabilidad en rutas periféricas o menos protegidas.











