Los taxistas que laboran en el centro de Piura señalan que ahora no solo compiten con los motociclistas, sino también con mototaxistas informales que invaden la avenida Grau y el óvalo.
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“Están trabajando en el centro y haciendo de las suyas con la venia de la autoridad que no fiscaliza.Tenemos nuestra clientela, pero cuando ve un mototaxi que es más barato se va con ellos. Los vemos en todo el óvalo Grau y en horas punta entran por la avenida Arequipa, cuando son lugares a donde no pueden ingresar”, afirmó el dirigente de los taxistas dispersos, Óscar Quinde.
El directivo recordó que existe una ordenanza del anillo vial que establece un perímetro de prohibición para la circulación de los trimóviles.
Se trata del perímetro que conforman las avenidas Bolognesi, Sullana y calle Lambayeque y rige desde hace más de 20 años.
“Tenemos una competencia desleal porque todos son informales y trabajan a diestra y siniestra sin control de nadie. Si los intervienen, ninguno de esos conductores tiene licencia, SOAT ni revisión técnica. A pesar de eso, la gente sube a esos vehículos”, afirmó.
Alistan operativos
Al respecto, el gerente de Transportes y Movilidad Urbana, Gerardo Novillo, informó que alistan operativos con participación de 30 fiscalizadores y la Policía.
“Todas las mototaxis que entran al centro son informales. Haremos un operativo conjunto con varias municipalidades para arrasar con la informalidad porque tenemos un convenio. No hay otra alternativa a pesar que los depósitos están llenos luego de 1.444 intervenciones. Lamentablemente, la informalidad nos está ganando por todos lados”, aseveró Novillo.
El gerente explicó que la asignación de recursos para combatir la informalidad se elabora con promedios históricos, cuando la ciudad ha crecido demasiado.
“Piura ha crecido desmesuradamente y los presupuestos se han hecho en base a un histórico y no en base a la realidad”, explicó.
Precisó que durante la pandemia la Municipalidad de Piura “soltó los brazos”, en la lucha contra la informalidad en el transporte público.
“En los años de pandemia, la autoridad no puso el control y ahora estamos arrastrando ese flagelo, [que] es difícil de combatir en tres años”, enfatizó el funcionario.







