Alrededor de 3 mil familias conviven desde hace varias semanas con inmensas lagunas de aguas residuales formadas tras el colapso del sistema de desagüe. La situación no solo ha inundado calles y avenidas principales, sino que también afecta potencialmente a 1 200 alumnos del nivel primario de una institución educativa de la zona.
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Las cámaras de bombeo han sido sobrepasadas por un caudal mayor al que pueden soportar, provocando que las aguas servidas discurran sin control por vías transitadas, como son las avenidas Tangarará, Martínez Compañón. El Niño y Los Tallanes generando riesgos para la salud pública y el libre tránsito.
El presidente del Frente de Defensa del sector Oeste, Bernardo Atoche explicó que el origen del problema estaría en la ejecución de una obra de pistas y veredas. Según señaló, la empresa responsable construyó un baipás desde un buzón ubicado en el sector Nueva Esperanza hacia Nueva Sullana, desviando un gran volumen de aguas residuales hacia un sistema que no estaba preparado para recibir tal carga.
“Las cámaras de bombeo no han soportado el incremento del caudal y por eso ahora las aguas rebalsan y se quedan estancadas en las calles”, sostuvo Atoche, quien pidió una intervención urgente para evitar que la situación se agrave.











