Aunque Piura destaca como potencia en agroexportación, pesca y turismo, sus principales fortalezas económicas conviven con una crisis silenciosa: la falta de acceso a agua segura y saneamiento básico. De acuerdo con la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), apenas el 16% de la población piurana tiene conexión a una red pública de agua disponible durante las 24 horas, muy por debajo del promedio nacional (50%, según cifras del INEI).
Puedes leer ► Piura: Valle del Chira producirá por primera vez stevia y frambuesa
La situación tampoco mejora en alcantarillado: solo el 59% de los hogares de Piura accede a este servicio, frente al 75% a nivel nacional. En distritos rurales como Sondorillo, Lancones y Sapillica, la cobertura es inferior al 10%.
Riesgos sanitarios y económicos
La carencia de servicios básicos tiene impactos directos: las aguas residuales suelen acumularse en pozos improvisados, contaminan los suelos y llegan a fuentes de consumo familiar. Esto eleva el riesgo de enfermedades intestinales, infecciones parasitarias y dengue, además de afectar la salubridad en barrios urbanos y reducir la competitividad de la región frente a la inversión y el turismo.
“Cuando un hogar no tiene acceso a agua segura, los problemas se multiplican: aumentan los gastos en medicinas, los niños faltan más a clases y los adultos pierden jornadas de trabajo. Esto significa menos ingresos y más riesgos de caer en pobreza”, explicó Germán Vega, economista de REDES.
Presupuesto sin ejecutar y obras paralizadas
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) informó que, en el primer semestre de este año, las empresas municipales de agua en Piura solo ejecutaron el 22% de su presupuesto para obras, dejando más de S/43 millones sin utilizar.
En la última década, en promedio, apenas se ha invertido el 41% del presupuesto anual destinado a agua y saneamiento. A esto se suma que la Contraloría reporta seis proyectos paralizados en la región, con una inversión de S/692,7 millones que permanece inmovilizada.
Una gestión del agua pendiente
Vega recordó la crisis hídrica que vivió Piura cuando la EPS Grau advirtió que apenas quedaba agua para un mes, y advirtió que esta experiencia debe servir de lección. “La gestión del agua no puede ser reactiva, debe ser planificada de manera constante. Su ausencia impacta en la salud, la educación y la economía de cada familia”, señaló.
El economista subrayó que cerrar la brecha de acceso a agua y saneamiento en Piura no depende de recursos, sino de una mejor gestión y ejecución eficiente. “Garantizar agua segura debe entenderse como una inversión productiva que mejora la competitividad regional, eleva la productividad laboral y reduce los costos en salud pública”, concluyó.











