Un reflejo de la salud en Piura es lo que sucede con el caso del paciente Luis Alberto Sandoval Cherres (53). En junio del año pasado, el trabajador de limpieza sufrió un accidente en motocicleta que le dejó graves lesiones en la cabeza.
Para salvarle la vida, los médicos del hospital Cayetano Heredia de EsSalud le extrajeron la parte superior del cráneo (calota) con la finalidad de aliviar la presión intracraneal generada por el traumatismo severo que sufrió tras el choque con un automóvil.
Alojaron esa parte del cráneo en el abdomen mientras esperaba la operación definitiva de reconstrucción. De ese anuncio, ya pasó casi un año y hasta la fecha no hay cirugía. Debido al tiempo transcurrido, asegura su familiar, esa parte del cráneo ya no serviría y ahora necesita una malla de titanio, tornillos y otros insumos.
El familiar asegura que los materiales ya llegaron, pero la burocracia dentro del hospital de EsSalud, aún no les da el visto bueno. En tanto, el paciente regresó a casa de su madre donde se alimenta por una sonda y debe ser asistido por su familia.
Aparte de los gastos diarios en pañales, protectores de cama y medicina, la familia también debe gastar en costosos equipos para mantener con vida a su ser querido.
El último gasto fuerte, dice su hermano, fue el pago de S/950 por una máquina para extraer la flema que se le acumula a su hermano debido a la traqueotomía que se le practicó.
Sus ingresos en el hospital son constantes y el último informe médico, asegura su hermano, es que tiene riesgo de muerte si es que no se le practica la operación.
SIS, otro calvario
El otro seguro de los piuranos es el Sistema Integral de Salud (SIS). Según narra el expresidente de la Federación Médica Regional, Arnaldo Vite Quiroga, los familiares de pacientes pueden llegar a gastar entre S/3.000 a S/12.000 por los materiales de la cirugía que no existen en los nosocomios.
Hablamos de insumos para cirugías como son las placas de titanio, los tornillos, entre otros insumos claves para las operaciones.
“Los pacientes siguen pagando de su bolsillo sobre todo cuando se trata de materiales quirúrgicos. Hablamos de pacientes de neurocirugía o traumatológicos a quienes no se les puede programar su cirugía mientras no estén con el material asegurado, que sí debería tenerlo el SIS. Al no tenerlo, los familiares tienen que comprarlo”, sostuvo.
Quiroga indicó que durante la última visita del ministro de salud, Juan Carlos Velasco, se anunció la firma de convenios con empresas privadas para abastecer de insumos a los hospitales de forma inmediata.
Sin embargo, eso aún no ha sucedido y los familiares aún siguen comprando desde lo mínimo hasta placas de titanio.
“Para muchos algunos insumos no representan un gran gasto, pero para familias que no tienen ni para el día a día, es una gran dificultad gastar al día en pañales o cobertores. Y en el seguro estamos igual o peor”, comentó Vite.
Lavan las manos
De otro lado, el galeno explica que lo peor del problema es que el SIS no repone lo que gastan las familias para salvar la vida de sus pacientes.
“Al final el SIS se va a lavar las manos; olímpicamente se lava las manos”, aseveró.
Vite narra lo que sucede en el hospital de Chulucanas con las operaciones de mediana complejidad que son necesarias, pero que no estarían autorizadas.
“La excusa es que van a decir que en el hospital de Chulucanas están operando un cráneo cuando es un nivel II-1 o que en el hospital Santa Rosa operan un cráneo cuando es de nivel II-2. Entonces dirán que no están autorizados para pagar por intervenciones quirúrgicas de neurocirugía. Se ha llegado a momentos en que algunos colegas han tenido que llevar su material para poder operar. En ese extremo estamos”, comenta.
Vite sostiene que el SIS argumenta que solo puede pagar por intervenciones quirúrgicas en los niveles referenciales que corresponda.
“Se ruega”
En la mayoría de casos, los galenos optan por operar en Chulucanas porque el hospital Santa Rosa no los quiere recibir. Esto ocurre en casos como madres gestantes con complicaciones para el parto o pacientes neonatales prematuros en estado crítico.
Explica que comisiones del Minsa llegan al nosocomio para conocer este problema, pero la respuesta es que no pueden ayudar debido al nivel del establecimiento.
“Nos dicen que el nivel no corresponde para atender a estos pacientes. Les preguntamos: ¿Qué hacemos? Nos dicen que deriven a los pacientes, pero ¿A dónde? si no lo reciben en cualquier otro lugar […] El sistema está colapsado y no reciben ni en Santa Rosa ni en Sullana aún ahora que es nivel III-1, no los reciben”, asevera.
En esa línea, el galeno explica que estarían metiéndose en problemas legales por dar la atención a pacientes graves que lo necesitan, pero que no les correspondería atender por el nivel y la cartera de servicios autorizados.
“Más delito es no atenderlos”, sentenció.
Agrega que frente a la alta demanda, el hospital de Chulucanas requiere presupuesto para implementar una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) integral, es decir, para adultos, pediátricos y neonatales.
“Santa Rosa está colapsado en todo. Muchas veces tenemos que referir, pero ya lo hacemos porque suplicamos o por un tema de amistad con los colegas a quienes les explicamos que el paciente se puede morir. Hasta para un familiar de un personal de salud, es muy difícil”, expuso.
Nueva infraestructura no soluciona
El análisis de Camco también señala que la ausencia de inversión minera formal está dejando espacios que son aprovechados por operadores ilegales.
Mientras proyectos regulados permanecen detenidos, la extracción informal avanza sin mecanismos efectivos de fiscalización ni trazabilidad, lo que incrementa los riesgos de conflictividad social, deterioro ambiental y debilitamiento institucional.
Ante este panorama, la Cámara de Comercio y Producción de Piura plantea la necesidad de fortalecer la fiscalización en las zonas afectadas, mejorar los mecanismos de control sobre la procedencia del mineral extraído y promover una minería formal con reglas claras.
“Si no se revierte la tendencia actual, Piura podría consolidarse como uno de los principales polos de minería ilegal en el norte del país. Esta situación comprometería la sostenibilidad ambiental de la región y frenaría oportunidades clave para impulsar un desarrollo económico ordenado, con impacto positivo en el empleo, la inversión y la competitividad regional”, afirmaron.
Contraloría advirtió falta de medicinas
A inicios de año, una comisión especial de auditores de la Contraloría advirtió problemas de falta de medicamentos en el hospital Cayetano Heredia.
De la inspección realizada a las instalaciones y a los distintos ambientes del nosocomio se dejó constancia que cuarenta y nueve (49) ítems de medicamentos y veinticinco (25) ítems de insumos médicos, registraban stock cero (0).
Asimismo, en un reciente informe de Contraloría del 17 de abril, se advirtió un problema similar en el Hospital Santa Rosa.
De la revisión sobre la disponibilidad de los medicamentos e insumos médicos utilizados para la prevención y control del dengue, se evidenció medicamentos con el stock por debajo de lo necesario.
En relación al Paracetamol 100mL 10mg/mL Iny, se tenía un stock de 70 unidades, siendo su consumo promedio mensual 475 unidades.
Con referencia al equipo de venoclisis se tenía un stock de 3,371 unidades de los cuales 3,300 unidades pertenecían al Programa Oncológico del hospital. Con ello solo quedaba un saldo de 71 unidades disponibles para la atención del dengue.










