Cada día, los tentáculos de las organizaciones criminales alcanzan a más adolescentes, quienes se ven involucrados en robos, extorsiones e incluso en casos de sicariato.
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En lo que va del año, la Región Policial de Piura ha retenido a 386 menores de edad vinculados a hechos delictivos.
En el mes de febrero se reportó el mayor número de adolescentes retenidos: 58; le siguieron julio con 51, mayo y junio con 43, luego abril (40), agosto (38), setiembre (36), marzo (32), octubre (28) y enero (17).
Una cifra que ha ido creciendo mes a mes, generando preocupación en la sociedad, que exige mayor seguridad en las calles ante los altos índices delictivos.
Esta semana, en menos de 24 horas, la Policía logró la captura de varios menores que cometieron asaltos a vehículos y robos en viviendas en Piura, mientras que en Lima se detuvo a dos adolescentes implicados en el asesinato de una mujer y su hija, a quienes atacaron para robarles durante el estado de emergencia.
En el caso de Piura, se trató de tres adolescentes vinculados a la banda delictiva ‘Los Malacos’, quienes asaltaban con cuchillos haciéndose pasar por pasajeros para robar una mototaxi y luego buscar una motocicleta.
En el asentamiento humano Nuevo Catacaos, también se intervino a una banda de cinco sujetos, de los cuales dos eran adolescentes de 13 y 14 años, que se habían introducido en una vivienda para robar equipos de sonido y un saco de arroz.
Reclutados por bandas
Ante el incremento del número de menores involucrados en hechos delictivos, el exjefe de la Región Policial, coronel (r) Máximo Vargas Hugo, dijo a La Hora que las organizaciones criminales reclutan a menores provenientes de hogares disfuncionales, donde los padres no brindan el apoyo necesario para su desarrollo como adolescentes normales.
“Son chicos que se juntan con gente de mal vivir, consumen drogas, viven en sectores marginales, carecen del apoyo familiar. Los padres no les han dado educación ni les han enseñado valores. Son usados para la delincuencia, el sicariato y la extorsión”, señaló.
Asimismo, lamentó que estos menores se encuentren en total abandono por parte del Estado, que no vela por ellos para evitar que caigan en la delincuencia.
“ No tienen educación, no tienen trabajo, son menores sin oportunidades y caen en las garras de las organizaciones criminales”, acotó. En cuanto a los centros de rehabilitación juvenil, indicó que en muchos casos son «lugares inapropiados” y que el Estado no cumple con su rol de reinsertar a estos jóvenes en la sociedad











