El caos del transporte en Piura se ha convertido en el principal dolor de cabeza para conductores y pasajeros que pierden hasta 20 minutos para circular por avenidas principales como Loreto y Sánchez Cerro en horas pico como son la 1:00 p.m. o a partir de las 6:00 p.m.
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En estos horarios, transitar por las arterias es un ejercicio de paciencia y tolerancia que muchos no soportan y resuelven gritando al conductor más cercano o pulsando frenéticamente el claxon en un ensordecedor bullicio que perjudica a propios y extraños.
Para los especialistas, este escenario de caos es una suma de varios factores que se han ido acumulando por años hasta dar como resultado una ciudad ingobernable en materia de transporte urbano.
El último ingrediente de este desorden ha sido la ejecución en paralelo de obras viales que han cerrado arterias principales como las avenidas Don Bosco, Grau, Sullana, calle 5, calles de Pachitea y el centro de la ciudad.
Según el especialista en transporte y docente de la Universidad Nacional de Piura (UNP), Guillermo Gouro Mogollón, los principales factores detrás del caos del transporte público en Piura son la falta de infraestructura vial, el exceso de vehículos particulares, la necesidad de semáforos adaptativos, ausencia de áreas de estacionamiento y la fiscalización.
En relación a las obras viales, Gouro sostiene que ha faltado el diseño de mejores planes de desvío para derivar el tránsito hacia algunas de las rutas alternas que se tenía.
Desgobierno
Sobre el desgobierno, el experto indica que tiene que ver con el exceso de vehículos particulares. En este rubro, agrega, los que generan más complicaciones son las motos y mototaxis por un doble motivo.
“Al haber una mejora económica, la población ya no quiere ir en transporte público, sino que busca su propio vehículo. Los autos y camionetas representan algo menor. Sin embargo, la población de menores ingresos, cuando ha mejorado su condición económica, ha optado por comprarse una moto lineal o una mototaxi. De los estudios de tráfico que hacemos en la UNP, un tercio lo representan la moto lineal y mototaxi, incluso hasta un 35% en algunas zonas”, sostiene.
Explica que esta sobrepoblación de vehículos particulares no solo satura las vías, sino que se suma a la oferta de viajes desde la informalidad.
“Una opción es transportarse a sí mismos como usuarios privados y lo otro es que también pueden usarla como unidad vehicular de transporte público informal. Entonces, ahí entramos al tema de la informalidad, que es un tema que lamentablemente nos impacta. Al no haber una fiscalización por parte de las autoridades, el problema es que entramos en un desgobierno porque no hay forma de poder controlar esta situación”, manifesta Gouro.
Semáforos y parqueo
De otro lado, Gouro asegura que la ciudad carece de un sistema de semáforos adaptativos y de áreas de estacionamiento.
“Como tenemos semáforos fijos que no dependen de una central que pueda optimizar su funcionamiento, básicamente estos funcionan de manera aislada y con tiempos ya preestablecidos […] en la mañana o en la noche el semáforo funciona [igual]. En la hora pico ya se desborda porque ese tiempo fijo hay que estarlo actualizando, porque obviamente el tráfico en las ciudades es variable”, asevera.
En relación al parqueo, el docente universitario afirma que los conductores reducen la capacidad de la avenida con el estacionamiento de sus unidades. Esto se aprecia con mayor nitidez en la avenida Loreto donde los laterales están tomados por motocicletas y autos particulares.
“Pese a que se pinta de amarillo [las zonas rígidas], el usuario, al no tener donde parquear, lamentablemente se parquea donde no está permitido y estrangula y le quita a la infraestructura la capacidad de vía para que puedan pasar más vehículos porque ahora tienes un carril ocupado. Eso contribuye al caos”, sostuvo Gouro.











