A cuatro meses para finalizar el año, los gobiernos locales deberían haber ejecutado gran parte de su presupuesto destinado a obras públicas en beneficio de miles de ciudadanos; sin embargo, la realidad en Piura es totalmente diferente.
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De acuerdo al portal de Consulta amigable del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), de los 10 municipios distritales que conforman la provincia de Piura, cinco registran menos del 60% de avance en ejecución del gasto para proyectos de inversión.
La municipalidad de Las Lomas reportan a penas 32.4% de avance, seguida de La Arena (39.4%), La Unión (40.4%), Catacaos (50.8%) y Cura Mori (52.4%). Incluso la Municipalidad Provincial de Piura con más de 150 millones de presupuesto inicial modificado (pim) no supera el 50% de avance al cierre del mes de agosto.
En diálogo con El Tiempo, el exdecano del Colegio de Ingenieros de Piura Hermer Alzamora, advirtió que la baja ejecución presupuestal afecta directamente a la población, frena el desarrollo económico y pone en riesgo el presupuesto del próximo año. En ese sentido, explicó que, considerando los ocho meses transcurridos del 2025, los municipios deberían registrar en promedio un 64% de ejecución presupuestal.
“Lo que ocurre es lamentable porque la población pierde la esperanza de ver concluidas las obras, la brecha de infraestructura se amplía y, además, se genera el riesgo de que el Congreso asigne menos recursos para el 2026, bajo el argumento de que ni siquiera se ejecutó lo entregado este año”, señaló Alzamora.
Incompetencia, corrupción y deficiencias en gestión
Alzamora identificó varias causas detrás del problema:
- Falta de planificación y capacidad técnica: muchos funcionarios no anticipan trámites y procesos administrativos clave, lo que detiene los proyectos.
- Contratación por «amiguismo»: la designación de personal sin la debida preparación técnica limita la gestión eficiente.
- Corrupción y malas convocatorias: procesos de licitación mal diseñados generan retrasos, reclamos y paralización de proyectos.
- Transferencias tardías desde el nivel central: en ocasiones, el dinero prometido no llega a tiempo, lo que agrava los atrasos.
Consecuencias: menos presupuesto y menos empleo
El especialista subrayó que el bajo gasto en obras públicas impacta negativamente en la generación de empleo y retrasa el desarrollo económico local.
“Hay dinero que no se utiliza, lo que significa menos puestos de trabajo y menor dinamismo económico en los distritos”, puntualizó.
“La población no quiere primeras piedras, sino obras terminadas”
De otro lado, el exdecano criticó que muchos alcaldes concentren obras a fines de año, generando una “avalancha” de contrataciones sin controles adecuados.
“La gente ya está cansada de las colocaciones de primeras piedras. Lo que exige la población es la última piedra, es decir, obras concluidas y funcionando”, recalcó.
Finalmente, Alzamora planteó que el gobierno central debería premiar a las gestiones que cumplen y sancionar a las autoridades y/o funcionarios que no ejecutan, en lugar de recortar el presupuesto a la población de los distritos.











