Madre de familia intentó huir de su agresor pero terminó muerta

Feminicida, quien no cumplía con manutención de sus hijos, envió mensaje a su hija pidiendo perdón por asesinar a su madre.

Madre de familia intentó huir de su agresor pero terminó muerta
Feminicida, quien no cumplía con manutención de sus hijos, envió mensaje a su hija pidiendo perdón por asesinar a su madre.
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Sigue el dolor por la muerte de Maritza Elizabeth Rivas Martínez (35), luego de ser golpeada y asfixiada por su expareja en un arranque de celos. La mujer daba todo por sus tres hijos trabajaba en un puesto de venta de frutas del mercado modelo de Sullana y además laboraba de cuidadora de niños.

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Su padre, Nicolás Rivas Imán (61) señaló que la quinta de sus seis hijos decidió volver a su vivienda en el asentamiento El Obrero, hace poco menos de dos años luego de separarse del padre de sus hijos, supuestamente, por continuas peleas que mantenían.

Sostuvo que Martitza era la que trabajaba por sus tres nietos de 16, 11 y el ultimo de 9 años ya que cuando se separó de él no les pasaba la manutención.
El afligido progenitor agregó que su hija salió a las 7 de la noche del martes 2 de enero, y se dirigía a cuidar a una bebé. Sin embargo, no se imaginó que terminaría en Paita tras ser citada por su expareja Saul Pizarro. Esa noche no llegó a casa y ello causó preocupación.
Exclamó que nunca imaginó que a su hija le habían quitado la vida. En Paita, había la novedad que habían asesinado a una mujer.
Su sobrino que es policía compartió la información sin presagiar que se trataba de Mary, como cariñosamente era conocida Maritza.
Nicolás Rivas junto a su sobrino policía acudieron a Paita y de inmediato fueron hasta la vivienda de un familiar de Pizarro quien soltó en llanto, con lo que se confirmaba que algo malo le había pasado a su hija.

Confesó crimen

El padre de familia comentó que Saul Pizarro le envió un mensaje de Whatsapp a su hija donde le confirmaba lo que había hecho a su expareja.
Además le pedía perdón, ese mismo mensaje le envió a una de sus hermanas por lo que no había duda, Maritza, se encontraba sin vida.
El abuelo materno quien se dedica al comercio y confeccionar sillas para luego venderlas puerta a puerta en Tambogrande y Paita, pidió el apoyo de las autoridades debido a que ahora deberá seguir trabajando por sus tres nietos, a quienes cuidará hasta que Dios le de vida.
En tanto, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables a través del Programa Aurora se ha puesto en contacto con el abuelo para el apoyo correspondiente en la atención social, legal y psicológica para los familiares entre ellos sus tres hijos. El Ministerio Público igualmente dará soporte psicológico y legal a los menores.

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