Una de las obras más esperadas por los piuranos es la reconstrucción del casco urbano. El proyecto está listo y cuenta con el financiamiento, sin embargo, un grupo de vecinos, alentados por dirigentes y políticos en campaña han expresado en las calles su oposición al proyecto con argumentos técnicos infundados y miedo, según afirman los ingenieros Jesús Moreno Mantilla y Jorge Cabellos Pozo.
En el corazón de la ciudad de Piura se ejecutan dos proyectos de enorme trascendencia: la construcción de pistas y veredas en el Centro Histórico de Piura y el tan esperado Sistema de Drenaje Pluvial Urbano.
Ambos han sido asumidos por el Gobierno Regional de Piura como unidad ejecutora, tras recibir de la Municipalidad Provincial de Piura proyectos, que fueron mejorados sustancialmente por el GORE Piura de manera conjunta y coordinada con la Municipalidad de Piura, para lo cual fueron convocados 11 profesionales de diferentes especialidades a favor de la funcionalidad y sostenibilidad de los proyectos y de la ciudad de Piura.
Según Moreno Mantilla, la magnitud de la intervención habla por sí sola: más de 9,000 metros lineales de pistas, 30,000 metros lineales de veredas, una red de 46 bocatormentas, 23 cámaras de inspección y 1,700 metros lineales de colectores pluviales. Así como un estanque de tormentas ubicada en la calle Lima entre la calle Apurímac y Ayacucho (ocupa un quinto de la longitud total de la “Plaza Pizarro”).
“No estamos ante obras superficiales ni pasajeras: estamos frente a una transformación urbana necesaria y planificada que busca resolver problemas estructurales históricos” afirma.

Vista de perfil de construcción de posible alameda anunciada para el centro de la ciudad.
Desinformación
Por su parte, el ingeniero Jorge Cabellos, ex gerente general del Gore, lamenta que sectores de oposición — han manifestado su rechazo, en muchos casos basada en información inexacta o incompleta. “Una postura preocupante que confunde a la opinión pública y que merece ser clarificada”, dice.
Cabellos afirma que uno de los argumentos más repetidos es que el proyecto “destruirá la Plaza Pizarro”, que se atentará contra una “reliquia histórica” y que habrá una tala indiscriminada de árboles. “Nada más alejado de la verdad”.
Explica que el proyecto contempla la extracción de solo 4 árboles, necesaria para construir un estanque de tormentas que ocupará apenas un quinto de la longitud total de la plaza.

Estanque de tormentas ubicada en la calle Lima de remodelación anunciada para el centro de la ciudad.
Por otra parte –dice-, el estudio histórico-evolutivo realizado indica que lo únicamente patrimonial de la Plaza Pizarro es la estatua ecuestre del conquistador, la cual será preservada y respetada. Se trata, en suma, de una intervención parcial, técnica y responsable.
“Otro argumento utilizado es que durante la construcción se generará licuefacción del suelo, como si se tratara de un proceso inevitable. Sin embargo, como bien se sabe, la licuefacción requiere condiciones muy específicas: suelos altamente saturados y la ocurrencia simultánea de un sismo de gran magnitud, cosa que el proyecto ya ha previsto y mitigado mediante la implementación de columnas de grava de 13 metros de profundidad y la construcción de muros anclados y postensados, aplicando técnicas modernas de ingeniería para minimizar cualquier impacto”, explica.
Ciudad resiliente frente a la lluvia
Pero lo más importante es que esta obra responde a una necesidad urgente y concreta. Cada temporada de lluvias, el centro histórico se convierte en un laberinto de charcos, inundaciones y veredas intransitables. La Plaza Pizarro se inunda, no por azar, sino porque está ubicada en una zona natural de acumulación de aguas. Esta obra no solo es útil: es indispensable, afirma Moreno Mantilla.
Explica que el sistema de drenaje subterráneo permitirá recolectar con rapidez los grandes caudales generados por lluvias extremas, canalizarlos de forma segura y evitar que terminen anegando nuestras calles y destruyendo nuestro patrimonio. Una ciudad que no drena es una ciudad que colapsa.
Llamado a la sensatez
Tanto Cabellos como Moreno coinciden que el Gore ni los técnicos pretenden ignorar la importancia del diálogo ni la voz de los distintos sectores profesionales.
“Pero el debate debe basarse en la verdad técnica y en el interés común de la ciudad, no en el alarmismo ni en interpretaciones erradas. Las decisiones de planificación urbana deben priorizar el bienestar de la mayoría, la resiliencia ante el cambio climático y la funcionalidad del espacio público”, puntualiza Cabellos.

Panel fotográfico de las calles a intervenir en el centro histórico de Piura.
En ese sentido, hicieron un llamado a la sensatez y al compromiso. “Piura merece avanzar con obras responsables, técnicamente sólidas y pensadas en el largo plazo. No dejemos que el miedo al cambio impida que florezca una ciudad más ordenada, segura y preparada para los retos del presente y del futuro”.












