Gota a gota, el agua subterránea también se agota
septiembre 7, 2023
Autor: Redacción El Tiempo

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Un problema que no se ve, pero que en el futuro podría poner en riesgo la producción agraria de la región, los bosques y el abastecimiento de agua de la población es el agotamiento del acuífero. El agua del subsuelo no es infinita. Es un recurso agotable.

Es interesante saber que nuestro país es megadiverso, un laboratorio natural y ser privilegiado en lo que a disponibilidad hídrica se refiere, tenemos 159 cuencas que se distribuyen en las tres vertientes hidrográficas: Pacífico que ocupa el 22% del territorio nacional y que tiene 53 cuencas hidrográficas, Atlántico con 44 cuencas con un 74% que, del territorio nacional y la vertiente hidrográfica del Titicaca, con sus 9 cuencas que ocupa el 4% del territorio nacional. Lamentablemente esta descripción no es perfecta pues existe un serio problema relacionada con la distribución del recurso hídrico, “no toda la población se beneficia con la misma cantidad de agua”.

El 97% del recurso que se encuentra en estas cuencas como la vertiente hidrográfica del Atlántico, concentra la menor densidad poblacional, mientras que en la vertiente hidrográfica del Pacífico que cuenta con el 2% de agua alberga a más del 60% de la población nacional y es donde se consume el 87% del total de agua utilizada. Bajo una perspectiva global, el cambio climático está generando impactos sobre este recurso vital cada vez más evidente y severo en Latinoamérica, de acuerdo a un informe de las Naciones Unidas, el año 2022, reportaron que cuatro mil millones de personas viven en regiones con escasez de agua.


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Asociado a la escasez del recurso hídrico en este mismo informe revelaron que el número y la duración de las sequías ha aumentado en un 29 % desde el año 2000 y que hoy existen más de 2.300 millones de personas que sufren las consecuencias de la escasez de agua en el mundo. Según los datos publicados, se estima que las sequías aumentarán en frecuencia, intensidad y propagación. Por ello, a menos que se tomen medidas urgentes, las sequías podrían afectar a más de tres cuartas partes de la población mundial para 2050. En nuestra región el déficit hídrico latente desde el año 2022 es una muestra del impacto a escala local.

Asociado a esta problemática, en nuestro país, como consecuencia del cambio climático durante los últimos 50 años se ha perdido el 51% de superficie glaciar, afectando considerablemente las reservas de agua sólida, reservas para nuestras futuras generaciones. Si de casos se trata, podemos elegir al glaciar Pastoruri que ha pasado de ser un atractivo turístico recreativo a una muestra de los efectos del cambio climático al haber retrocedido más de 600 metros. Este derretimiento de agua sólida trae como consecuencia la creación de nuevos cuerpos de agua como lagunas y un aumento de agua líquida en algunas microcuencas, en este proceso al no existir infraestructura necesaria de almacenaje y de prevención de riesgos, esta agua no aprovechada termina perdiéndose en el mar.

En este panorama de desigualdad de acceso y uso del agua, utilizamos el agua superficial para realizar diversas actividades cada día entre vitales y económicas encontrando cantidad y calidad del agua, esta última expuesta a diversas formas de contaminación como la que ocurren en los ríos, lagos, lagunas y mar que han aumentado en las últimas décadas. Pero es importante mencionar que disponemos de agua subterránea, aquella que se formó hace millones de años debajo de la superficie de la Tierra, en las grietas y huecos del suelo, la arena y las rocas. Bajo la forma de acuíferos (rocas y/o sedimentos permeables que contienen agua), se encuentran ubicados a diferentes niveles de profundidad, hasta sistemas confinados que están a varios kilómetros por debajo de la superficie. Pueden ser encontradas en casi cualquier parte, desde las zonas húmedas hasta en zonas áridas o semiáridas como las nuestras.

El acuífero de Zapallal

La presencia del acuífero confinado, el Zapallal el más importante del norte de la región Piura, abarca una superficie de más de 10.000 Km2., presenta una característica importante que sus aguas son aceptables para el riego (CE < 1500 S/cm) y productividad media de 30-40 l/s. Su formación data de aquellos depósitos procedentes del Mioceno, Terciario Superior, que subyacen a materiales del Cuaternarios, se encuentra situado a más de 100 m de profundidad y su aprovechamiento se realiza con la instalación de pozos previa licencia de uso y funcionamiento.

¿Quien tiene el mayor acceso a estas aguas subterráneas?  

Aunque su utilidad es para agua potable, definitivamente las industrias agrícolas hacen uso de esta agua con la finalidad de desarrollar sus actividades para riego de cultivos en especial las empresas agro exportadoras que están logrando un ejemplar e impresionante desarrollo agrícola en la costa del Perú y en especial de nuestra región Piura.


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Al ser un recurso natural, debemos valorar y reflexionar que con el transcurrir del tiempo, esta agua se va a agotar debido a una sobre explotación que traerá como consecuencia la pérdida de valiosos ecosistemas como son nuestros bosques que ya se están perdiendo, el hundimiento del terreno y la intrusión de agua de mar de aquellos acuíferos situados cerca de la costa y por lo tanto el deterioro de la cantidad o la calidad de las aguas subterráneas dificultando no solo el acceso al agua potable sino también al desarrollo socioeconómico.

Enfocados en cumplir la sostenibilidad de nuestras futuras generaciones, debemos evitar que, en un tiempo no muy lejano, colapsen nuestros acuíferos disponibles en la cuenca teniendo claro que en la actualidad los acuíferos están descendiendo su nivel freático durante la última década, aumentando la salinización durante el último quinquenio y aumentando la deforestación.

Podemos decir que el agua del subsuelo es un recurso importante, pero de difícil gestión, por su sensibilidad a la contaminación y a la sobrexplotación. Una buena gestión del agua requiere de adecuados documentos técnicos, de instituciones sólidas con roles y funciones bien definidos, con instrumentos normativos y de gestión transparente que propongan soluciones viables a los problemas mencionados incluido fundamentalmente de profesionales capacitados, decisores serios, conscientes de la importancia de este recurso.

Las nuevas autoridades que iniciaron este 2023 su gestión pública, necesitan modernizar la infraestructura de captación, conducción y distribución de agua, un trabajo conjunto entre los diversos actores a escala regional y local, la empresa privada y la sociedad civil incluida la cooperación internacional. El uso sostenible de las aguas subterráneas es vital para el futuro de la humanidad, sin agua no hay desarrollo económico, sin agua no hay vida y de su cuidado y buena gestión depende el bienestar de toda la población no solo para satisfacer las necesidades actuales sino de nuestras generaciones futuras, nosotros tenemos la última palabra.

Dra. Ninell Dedios Mimbela


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