«Cualquier lluvia no es Niño»

marzo 30, 2026
Autor: Liang Ramos

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Después de varios anuncios sobre la llegada de un fenómeno El Niño al país, las lluvias empezaron el repliegue gracias al cambio de estación y el efecto del Anticiclón del Pacífico Sur.

Sobre el tema, el ciudadano Nils Burmester consideró que existe una mala narrativa sobre el fenómeno natural que afecta decisiones a largo plazo y la economía regional.

“Cada verano, ante la aparición de las primeras lluvias importantes, los titulares y la opinión pública activan una narrativa de temor hacia un fenómeno que se percibe como anómalo, cuando en realidad la aplastante mayoría de veces responde a la estacionalidad propia de nuestra ubicación geográfica”, sostiene.

Agrega que el último fenómeno El Niño de proporciones significativas y de fuerte impacto para la región ocurrió en 1998.

“El debate público ha otorgado exclusividad al término “El Niño”, asociando erróneamente cualquier lluvia intensa con un evento ENSO (fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur). Esta confusión impide una planificación estructurada y fomenta una prevención improvisada”, consideró.

Conceptos

Agrega que los términos de “Niño Costero” o “Niño Global” carecen de reconocimiento por parte de sectores de la comunidad científica internacional.

“Citando al Dr. McPhaden de la NOAA (Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de los EE.UU) carecen de reconocimiento por parte de sectores de la comunidad científica internacional. Le dan un giro político a una problemática técnica, permitiendo que el “Niño” se convierta en una excusa para ocultar deficiencias en la gestión pública y la falta de interacción adecuada con nuestro patrón climático”, manifestó.

Impacto

Desde su punto de vista, los anuncios de un fenómeno El Niño de gran magnitud tienen diversos impactos por la incertidumbre que generan sobre anuncios que luego no se cumplen.

“El año 2023, (al igual que el 2017) ocurrió un evento cíclico propio de la estación de verano, [pero] fue asociado a un evento ENSO desde su inicio en marzo, cuyo clímax tendría lugar en el verano del 2024. Las etiquetas antes mencionadas y la propia mención al fenómeno nos condicionaron como sociedad a aceptar tal desenlace como cierto”, aseveró.

Señala que los impactos fueron visibles en el sector financiero por un fenómeno que finalmente no llegó en la intensidad que se anunció.

“Esta falta de rigor científico en la comunicación oficial tiene efectos tangibles y devastadores en la economía. En el sector Financiero [hubo] recorte de líneas de crédito y aumento en costos de seguros debido a la incertidumbre proyectada. En el sector Agrícola [se vio que] productores abandonaron cultivos (uva de mesa) y detuvieron la compra de insumos ante pronósticos apocalípticos que no se ajustaban a la realidad técnica”, mencionó.

Indica que también se registró una paralización de proyectos agroindustriales por temor a un desenlace climático que fue condicionado por el relato oficial.
“Para superar este ciclo de improvisación, es imperativo transitar hacia un Modelo de Gobernanza Urbana que entienda y respete los patrones climáticos recurrentes”, finalizó.

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Liang Ramos
Periodista piurano con experiencia en medios del norte del Perú. Coordinador SEO en Diario El Tiempo. Egresado de la Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO). Interesado en temas de coyuntura, tendencias, economía y negocios.
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