Viernes Santo: Lo que no sabías acerca de la crucifixión de Cristo

Viernes Santo: Lo que no sabías acerca de la crucifixión de Cristo

El cuadro clínico de la muerte de Jesús es estudiado según las fuentes históricas. Hablan del proceso que va desde su aprensión a su fallecimiento, pasando por las etapas centrales de su flagelación y crucifixión.

En este sentido la credibilidad de cualquier discusión al respecto es determinada básicamente por la credibilidad de las fuentes.

Entre ellas están los escritos antiguos cristianos y no cristianos, los escritos de autores modernos, el Sudario de Turín y los avances de la Medicina.

La documentación científica existente acredita que Jesús padeció y sufrió el más cruel de los castigos.

crucifixión

Este análisis que presentamos también nos remite a la discusión de cómo fue crucificado Jesús, lo cual es un hecho debatible pero que está teñido de intereses político religiosos.

jesus crucificado fondo

 

EL MÉTODO DE LA CRUCIFIXIÓN

La crucifixión, parece que hubiera comenzado con los Persas, lo que hoy es Irán, poniendo a la víctima suspendida en el aire sin tocar sus pies en la tierra.

Los comerciantes Fenicios adquirieron la práctica y probablemente la hayan llevado a los Griegos. Los romanos parecen haberla obtenido de Alejandro Magno que la introdujo en Cartago. Y ya en la época del nacimiento de Jesús se usaba la crucifixión.

Fueron los Romanos quienes perfeccionaron el método diseñándolo para maximizar el dolor y el sufrimiento. No se trataba sólo de matar a alguien sino de hacerlo de la manera más horrible.

Por otro lado la crucifixión era una forma vergonzosa de ejecución que estaba destinada a los esclavos, los extranjeros, los revolucionarios y los criminales. Y se comenta que la única manera en que un ciudadano Romano fuera crucificado era la deserción del ejército.

Los romanos añadieron previamente la flagelación con azotes, con intención de poner a la víctima en un estado cercano a la muerte.

En la zona de crucifixión, a la víctima se le daba a una copa de vino mezclado con mirra, como un analgésico suave.

Cuando las víctimas eran clavadas en la barra transversal los clavos se les ponían en las muñecas y no en las palmas de las manos, porque no podrían apoyar su peso corporal.

La víctima podría vivir desde unas pocas horas hasta varios días dependiendo de la severidad de la flagelación. La muerte básicamente se produciría por asfixia y agotamiento.

Y si nadie reclamaba el cuerpo, este quedaba en la cruz para ser comido por los depredadores.

jesus crucificado sin cruz fondo

 

SALUD DE JESÚS Y DETERIORO

Partimos de que Jesús mantuvo numerosos viajes caminando a través de la Palestina del siglo I para impartir sus enseñanzas. Esto excluye que padeciese alguna enfermedad física de importancia o una constitución débil.

Es por tanto razonable suponer que Jesús gozaba de un buen estado de salud.

En un periodo de 12 horas, desde 9 de la noche del jueves 6 de abril a las 9 de la mañana del viernes 7 de abril, Jesús sufre un enorme deterioro físico que comienza en el huerto de Getsemani.

Lo vivido por Jesús antes de ser arrestado se refiere en distintos escritos como una mezcla indecible de tristeza, de espanto, de tedio y de flaqueza.

Esto expresó una pena moral que llegó a tal grado de intensidad que se manifestó somáticamente mediante la liberación de sustancias químicas que provocaron una hematidrosis, es decir, sudor con sangre.

Este proceso extraordinariamente inusual en el ser humano, fisiológicamente es debido a una congestión vascular capilar y hemorragias en las glándulas sudoríparas, haciendo que la piel se vuelva frágil y débil.

Para celebrar todos estos juicios Jesús es obligado a caminar unos 4 kilómetros.

Jesus crucificado

 

LA FLAGELACIÓN DE JESÚS

La flagelación era un preliminar de tipo legal para toda ejecución romana.

El hombre era desnudado y atado a un poste siendo golpeado con azote corto denominado flagrum o flagellum. La espalda, las nalgas y las piernas eran azotadas por uno o dos soldados.

Los azotes repetidos de los legionarios con las bolas de hierro, sobre una piel ya sensible por la hematidrosis, causaron en el cuerpo de Jesús profundas contusiones.

Su espalda quedó tan desgarrada que la espina dorsal quedó expuesta, las laceraciones cortaron los músculos y la carne desgarrada sangró abundantemente provocando una importante pérdida de sangre y plasma.

El enorme dolor y la pérdida de sangre habitualmente crean las condiciones para un shock circulatorio. La cantidad de sangre perdida podía muy bien determinar cuánto tiempo sobreviviría la víctima en la cruz.

El abuso físico y mental provocado por los judíos y romanos, la coronación de espinas, la falta de alimento, de agua y de descanso, y la pérdida importante de sangre, debilitaron enormemente el estado general del Nazareno, provocando:

  • Un aumento del ritmo de su corazón.
  • Una disminución de la presión sanguínea.
  • Que los riñones dejaran de producir orina para mantener el volumen restante.
  • Enorme sed, porque el cuerpo ansía fluidos para reponer el volumen de sangre perdido.

En estas condiciones es llevado Jesús a una de las ejecuciones más crueles, despiadadas y degradantes que haya inventado el hombre. La crucifixión, suplicio de origen oriental, persas, asirios y caldeos, y perfeccionada por los romanos.

 

jesus crucificado

 

LA CRUCIFIXIÓN DE JESÚS

Jesús caminó algo más de medio kilómetro, entre 600 y 650 metros, portando un travesaño o patíbulum de entre 34 y 57 kilos de peso.

Estudios realizados con cadáveres han documentado que los clavos en las manos tienen que penetrar, para mantener al crucificado, bien entre el radio y la primera hilera del carpo, o bien entre ambas hileras de los huesos del carpo.

La Síndone ha corroborado estos datos.

clavo en las manos de jesus

El clavo atravesó triturando el nervio mediano, provocando un enorme calambre.

Es tan insoportable este dolor que hubo que inventar un término nuevo en la medicina para describirlo, conocido como dolor excruciante (dolor de la cruz).

Los pies también fueron clavados a la cruz. El clavo traspaso el espacio entre el 2º y 3º metatarsiano destruyendo el nervio profundo peroneo y las ramas plantares.

Para fijar los pies, Jesús hubo de flexionar las rodillas a fin de poder realizar una ligera rotación lateral de las piernas. 

 

LA AGONÍA DE JESÚS EN LA CRUZ

Jesús soporto esta situación unas 3 horas. Durante este tiempo Jesús tenía enormes dificultades para expulsar el aire.

Para llevar a cabo este movimiento espiratorio debía de elevarse ligeramente en la cruz para descomprimir la caja torácica, apoyándose en los pies y flexionado los brazos, lo que supuso terribles dolores en todas las extremidades.

En la medida en que redujo el ritmo respiratorio, entró en acidosis respiratoria, es decir comenzó a retener dióxido de carbono en la sangre, proceso conocido como hipercapnia.

El CO2 se disolvió como ácido carbónico al no poder ser expulsado, lo que provocó mayor acidez en la sangre, calambres musculares y contracciones tetánicas.

Este mecanismo alteró el ritmo de su corazón, provocando un pulso irregular, que origino un paro cardiaco.

Jesús pudo darse cuenta de la proximidad del fatal desenlace, tras dar un enorme grito, a las 3 de la tarde del viernes 7 de abril.

 

 

 

Para corroborar la muerte de Jesús, los soldados atravesaron su costado entre el 5º y 6º espacio intercostal, brotando agua y sangre al retirar la lanza.

Con toda probabilidad el agua era fluido pleural o pericárdico, y habría precedido a la efusión de sangre procedente de la aurícula derecha que fue perforada por la lanza.

La interpretación médica moderna del evento histórico indica que Jesús estaba muerto cuando fue bajado de la cruz, su madre María estaba ahí.

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