Lancones: “Todos somos pescadores”

Lancones: “Todos somos  pescadores”

Lancones está a hora y media de Piura y a una hora de Sullana. Lancones está divorciado del verdor de las chacras de banano de Querecotillo y Salitral. En Lancones reina el bosque seco y los jagüeyes que son la salvación de la gente del campo, incluso de la que vive cerca de la capital distrital.

En este pueblo su gente sobrevive de dos actividades: la pesca y la ganadería caprina. Extrañamente, las dos reportan un ingreso de sesenta soles diarios para cada familia, cuando es época de bonanza. El resto del año nadie puede definir cuánto gana un poblador que tiene más esperanza en sus vecinos ecuatorianos que sus compatriotas y menos en sus autoridades.

Cristobal Heredia es un pescador de agua dulce. “Aquí todos somos pescadores”, dice. Y en efecto conforma una asociación con siete personas más, y entre todos han construido un varadero. Ahí están sus botes y sus redes. El varadero es rústico, sin ningún artificio. Las embarcaciones están amarradas a los árboles o tienen piedras como anclas. Estos botes son sus herramientas de trabajo y de sobrevivencia. La pesca para ellos es la bendición y llevan en la actividad varias decadas.

Heredia dice que casi todos se dedican a esta actividad porque “sino sale pescado para la venta, sale para comer. Un pescado con plátano o con arroz es una solución para el día” Y vaya que la aprovechan. Las tilapias se preparan en sudado, fritas o en ceviche. Pero ellos prefieren el bagre, un pez de agua dulce cuyo sabor se puede confundir con un mero.

La jornada de estos pescadores empieza a las seis de la mañana. Salen en sus botes impulsados por la fuerza de sus brazos. Los remos son para ellos esa tabla de salvación que han encontrado para sostenerse en medio de la crisis que agobia a todo el país, pero que los más pobres sienten más. Algunos botes tienen motores, pero la gasolina está cara, y la pesca no da lo suficiente como para darse esos lujos, así que mejor es remar y remar. Con el remo no se pueden alejar mucho de la orilla, así que las expectativas de pesca no son tan buenas. Arrojan las redes y poco a poco van obteniendo los peces que luego venden a cuatro soles el kilo.

“Hay temporadas buenas y otras no tanto. Cuando llega el frío también llega la baja”, dice Heredia, quien ahora está acompañado de sus sobrinos y amigos con quienes comparte la jornada en la zona de Hauaipirá.

En efecto, la pesca, a veces, es buena; otra no. Hay momentos que las tilapias adquieren un olor y sabor desagradable y, por lo tanto, baja la demanda. Estos pescadores, el único apoyo que reciben es la donación por parte de la Municipalidad Distrital de las redes que son indispensables para su jornada.

Cristobal Heredia.

Poechos

El reservorio de Poechos da vida a los valles del Chira y del Piura. Para su construcción el pueblo de Lancones salió del territorio que ocupaba, a orillas del río Chira y lo ubicaron en una zona en la cual no puede tener acceso directo al agua. Los agricultores siembran cultivos temporales cuando llueve, y eso, no sucede cada año. El 2022 es un año seco y se ve en el bosque. No hay pastos, los jagüeyes tienen poca agua, pero los pescadores tienen esperanza en que el aprovechamiento del reservorio como recurso turístico podría cambiar sus vidas.

Casi todos los pueblos, como el caso de Chilaco, La Manga, Martinez tienen acceso al espejo de agua, pero no pueden sacarla porque cuando se diseñó esta estructura no se pensó en los que quedaban aguas arriba. Medio siglo después todavía, los que toman las decisiones, no encuentran la forma cómo incorporar a estos peruanos a un sector productivo rentable.

Los pescadores consideran que el turismo puede ser una alternativa: tienen naturaleza, un gran lago artificial que produce peces de diferentes especies, en el cual se puede practicar deportes náuticos, pesca, etc. Además, tienen un bosque seco en el cual se puede acampar, caminar, cabalgar. ¿Qué falta? Que las autoridades dejen de pensar que el desarrollo solo se construye con cemento.

Dato

  • El 13 de octubre de 1915 el diputado por Sullana, don Augusto Arrese y Vegas presentó en su cámara un proyecto de creación del distrito de Lancones, el cual fue aprobado por el Congreso el 23 de noviembre de 1917 mediante Ley Nº 2603 y promulgada por el gobierno del Presidente Pardo el 3 de diciembre de 1917.

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