La numeración romana

La numeración romana

La llamada numeración romana se caracteriza por usar siete letras del alfabeto latino, cada una de las cuales representa un valor numérico fijo: I [= 1], V [= 5], X [= 10], L [= 50], C [= 100], D [= 500] y M [= 1000]. Como puede observarse, aparecen escritas siempre en mayúscula.

Este tipo de numeración, propio de los antiguos romanos, fue desplazado durante la Edad Media por el sistema arábigo que es el que empleamos actualmente. Su uso ha quedado restringido a contextos específicos tales como designaciones de años y siglos, publicaciones periódicas, orden de capítulos, tomos, etc., de una obra; series de papas, reyes, emperadores con igual nombre; denominaciones de congresos, encuentros, campeonatos, certámenes (concursos, funciones literarias, duelos, torneos), asambleas, festivales y divisiones militares: capítulo III, tomo XCIX, siglo XIX, Juan XXIII, Felipe II, VI Congreso Internacional de Lenguas Americanas, LIX Festival Nacional de Música Andina, I División de Caballería, etc.

Se trata de un sistema en el que la posición de cada letra influye en el valor total del número representado; así, el número VI resulta de la suma de V + I, pero IX resulta de la resta de X – I. Esta característica nos lleva a considerar ciertas reglas que hay que tener en cuenta y que las veremos a continuación.

Por regla general, se escriben e interpretan de izquierda a derecha, en sentido decreciente: MDL [= 1550]. Además, según se recoge en la última normativa académica, no debe repetirse «más de tres veces consecutivas un mismo signo [o letra]; así, el número 333 se escribe en romanos CCCXXXIII, mientras que el número 444 debe escribirse CDXLIV, y no *CCCCXXXXIIII» (Ortografía de la lengua española, 2009: 657).

Si nos fijamos en la escritura en romanos de 333 (CCCXXXIII) observamos que hemos sumado, pues cuando una letra va seguida de otra de igual o menor valor, se suman sus valores: III [= 3], XV [= 15], XXVI [= 26]; en cambio, en 444 (CDXLIV) hemos restado: D – C [= 400], L – X [= 40] y V – I [= 4]. Esto ocurre porque la regla señala que cuando las letras I, X o C van seguidas de otra de mayor valor, se le resta a este último el valor de aquellas: IX [= 9], XC [= 90], CM [= 900].

Igualmente, la norma es clara en señalar que no debemos repetir dos veces la letra si existe otra que por sí sola representa ese valor. Esta es la razón por la que X no debe escribirse *VV, C no debe aparecer como *LL ni M debe ser *DD. Además, las letras V, L y D no deben utilizarse «nunca con valor sustractivo; así, el número 45 debe escribirse XLV, y no *VL» (OLE, 2009: 658). Pero ¿qué ocurre cuando tengamos que escribir cantidades más grandes tales como 50 000, 200 000 o 1 000 000 000? En estos casos, el «valor de los números queda multiplicado por mil tantas veces como rayas horizontales se tracen encima» (OLE, 2009: 658); así, será L (con una raya encima) para 50 000, CC (con una raya que abarque ambas letras) para 200 000 y M (con dos rayas) para 1 000 000 000.

Finalmente, cabe indicar que, si bien la norma es clara en señalar el uso de los números romanos en mayúsculas, tal como lo anunciamos al comienzo, también pueden aparecer en letra versalita, letra de forma mayúscula, pero del tamaño aproximado de la minúscula: xv, xxi, mmxvii. Asimismo, en algunos ámbitos ─jurídico, científico, académico, didáctico─, se admite la escritura en minúscula, por lo que reciben el nombre de romanitos.


Escrito por: Eliana Gonzales
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Eliana Gonzales

Eliana Gonzales

Docente de la Facultad de Humanidades (UDEP). Integrante del equipo del blog Castellano Actual, espacio mantenido y administrado por el departamento de Lengua y Literatura de la Facultad de Humanidades (UDEP), cuyo objetivo es mostrar la riqueza y variedad del español, especialmente en el habla peruana.