La innovación requiere contextos de libertad

La innovación requiere contextos de libertad

Hay quienes piensan que la innovación -producto del pensamiento creativo- es sinónimo de invención, cosa que no necesariamente es cierta. Frecuentemente la innovación significa simplemente hacer mejoras incrementales en algo ya existente, lo cual muchas veces depende de la capacidad de tomar una idea de un campo del saber y articularla con otra de otro campo.

En ese caso la creatividad está en esa capacidad de “pensar en lo que otros no han pensado”, que es algo que algunas personas tienen estructuralmente integrada a su manera de pensar, porque lo han hecho así desde su infancia.

Tomemos dos ejemplos de Amanda Lang (The Power of Why, 2012). Es el caso de la lealtad de los pasajeros a las aerolíneas vía “viajero frecuente”. Esta fue una innovación que cambió el estilo de viaje de muchas personas sin tener que inventar ningún producto. O, la creación de Federal Express, que no inventó ningún producto sino que introdujo la idea de un despacho de mercadería confiable de un día para otro.

Se trataba nada más de articular y generar eficiencias en toda la cadena de servicios que hay desde que una persona adquiere un bien hasta que la recibe en su domicilio.

Todas estas innovaciones nacen de la pregunta ¿hay forma de hacerlo más rápido, barato, mejor? ¿qué pasa si lo hacemos de esta otra manera…? y otro sin fin de preguntas que desmenuzan el concepto, en una mente abierta a las más diversas posibilidades que se aleja del pensamiento convencional, como el que tienen los niños pequeños antes de ir a la escuela.

Esa inocencia infantil no es más que una expresión de la libertad de pensar sin las ataduras de la rigidez de los planes y formatos escolares. El discurso del cultivo de la creatividad de los niños está en todas partes y se escucha en los últimos años en boca de todos los directores escolares, funcionarios ministeriales y conferencistas.

El problema es que algunos creen que eso se puede planificar como si fuera un tradicional programa de entrenamiento escolar de matemática o historia, y no entienden que es un asunto de cultura institucional que no convive con estándares, constantes exámenes memorísticos, tareas rutinarias, horarios rígidos y segmentación curricular por áreas.


Escrito por: León Trahtemberg
COMPARTIR     Twittear Compartir

León Trahtemberg

León Trahtemberg

Educador y columnista de diversos medios de comunicación. Es miembro del Consejo Nacional de Educación desde el año 2002. Ha publicado 16 libros sobre Educación Peruana. Recibió las Palmas Magisteriales en grado de Amauta, máxima condecoración otorgada por el Ministerio de Educación del Perú (2001).