La historia aún no termina

La historia aún no termina

La colt 38 que usó Alan García para quitarse la vida, extinguió de un tiro las acusaciones fiscales contra el expresidente, y también la labor de sus abogados en este caso.

Sin embargo, el proceso sigue abierto y las investigaciones permitirán a los fiscales peruanos –a pesar de la ausencia de Alan- conocer el intrincado mecanismo de corrupción urdido para ocultar y lavar millones de dólares provenientes de la caja 2 de Odebrecht.

Hay quienes afirman que con la muerte de Alan quedará la duda de si fue o no culpable. Lo cierto es que Jorge Barata ya echó a varios apristas y el hilo de la telaraña empezó a tener sentido; además, de acuerdo con los informes de los brasileños, ya no pueden desmentirse ni negar las pruebas entregadas a los fiscales peruanos porque sería como condenarse ellos mismos a la cárcel, al incumplir el acuerdo de delación que vigilan cuatro jueces brasileños.

De confirmarse algún nexo de corrupción con Alan García, según los juristas, los bienes del difunto podrían ser, de acuerdo con la nueva ley de extinción de dominio y ante una eventual sentencia, embargados; pero esa será otra historia judicial, si se llega a corroborar un delito. Así están las cosas.

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