La educación en el país de las maravillas

La educación en el país  de las maravillas

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Mario Otiniano Romero
Colaborador

Educolandia es un país maravilloso, sus autoridades han priorizado la educación, la que constituye una política de estado. El servicio educativo es gratuito en el nivel básico regular. El Ministerio de Educación le brinda a cada estudiante una asignación anual que cubre los gastos de matrícula y del servicio educativo, estos son de libre disponibilidad para que los padres de familia puedan utilizarlos en las Instituciones educativas, que decidan llevarlos; de esta manera, existe un mercado de trabajo educativo, donde los profesores y su personal administrativo ofertan el servicio educativo. La selección de profesores es rigurosa y está a cargo del Ministerio de Educación. Las asignaciones presupuestarias son canalizadas directamente desde el Ministerio de Educación a cada institución educativa pública.

Las Instituciones Educativas con mayor prestigio son altamente competitivas, de acuerdo a los estándares establecidos por el ministerio y son las que tienen el mayor número de alumnos matriculados. En consecuencia, reciben un flujo de ingresos que cubren todos los gastos de la plana docente y administrativos; en cambio las instituciones educativas que brindan el servicio educativo de poca calidad, son expulsadas del mercado. Las autoridades  supervisan el servicio conjuntamente con los organismos sub nacionales.

El tema educativo en el nivel de EBR se ha priorizado las matemáticas, comprensión lectora, el deporte, el arte y la música. En Educolandia los alumnos del nivel Educación Básica Regular dominan un idioma extranjero.

Esta situación idealizada me gustaría que se presente en el escenario peruano, donde el Minedu tiene una carga presupuestal significativa por el número de docentes y administrativos. Los resultados de cada año nos muestran que los alumnos, en su mayor proporción tienen bajo rendimiento en matemáticas y comprensión lectora. Ni que se diga del deporte que en la última olimpiada de Brasil no hemos logrado ninguna medalla. Sumado a ello, tenemos el curso de Inglés donde ningún alumno  lo domina correctamente, diferente a lo que pasa en los países desarrollados.

Y el tema de la música y el arte, desplazados a niveles inferiores, donde las autoridades políticas desconocen el potencial existente por ejemplo en la juventud de Sechura.

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