Invernadero en Sechura: cultivos alternativos en una agricultura sostenible

Invernadero en Sechura: cultivos alternativos en una agricultura sostenible

En Rinconada de Llicuar, Sechura, se levantó el primer Invernadero que permite una agricultura tecnificada, de mejor calidad y con adecuado uso del agua. Es un área cubierta que abarca 8 hectáreas de terreno, que permitirá diversificar los cultivos y hacer un uso racional del agua a través de un riego tecnificado.

Testimonio

Con 57 años, Marco Tume Martínez lleva más de cuatro décadas dedicado a la siembra tradicional de arroz, algodón, y maíz, cultivos que, según nos comenta, que nunca le fueron rentables, hasta que tomó la decisión de reemplazarlos por cultivos alternativos.

Marco Tume, es natural del distrito piurano de Rinconada de Llicuar, jamás se imaginó que hubiera podido construir, con su propio esfuerzo, un invernadero en pleno desierto de Sechura, y menos que éste le resulte más rentable que los cultivos tradicionales, con los que paradójicamente, nunca vio “el fruto” de su trabajo.

“Sembrábamos arroz, maíz y algodón, pero fracasamos debido a la falta de agua, además la inversión era muy alta, los fertilizantes muy caros y la producción muy barata, fue entonces que me decidí por cultivar maracuyá, papaya, tomate, hortalizas, donde el consumo es diario y nos rinde más. Para ello construí un invernadero rústico”, nos dice sonriente, y agrega que la fruta cultivada es comercializada por su madre en su propia casa.

Tume Martínez ha sido uno de los primeros agricultores que ha replicado el proyecto impulsado por Agrisech, que junto entre la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), la Fundación para las Tecnologías Auxiliares de la Agricultura (CT TECNOVA), la Universidad de Almería y la Fundación Comunal San Martín de Sechura, ha construido el primer invernadero en la región Piura, en el cual se cultiva pimiento amarillo y rojo, además de tomate cherry que próximamente serán exportados al exigente mercado europeo.

“Este proyecto de un invernadero se inició hace tres años, tiene como objetivo capacitar a productores, técnicos y estudiantes para motivarlos al cambio hacia los cultivos alternativos. La inversión proviene de apoyo internacional a través de Tecnova y el aporte de la fundación comunal de San Martín de Sechura”, señala el ingeniero agrónomo Víctor Zapata Solís, responsable del manejo técnico del invernadero.

“Esperamos que los agricultores se organicen en asociaciones o empresas para aumentar el área de estos cultivos de exportación ya que existe un buen mercado. Las autoridades de Rinconada Llicuar nos va apoyar para poner un centro de acopio para que la producción sea procesada y vendida al mercado nacional e internacional. Además, estamos en pleno trámite de las certificaciones en Senasa y vamos a contratar una empresa que nos certifique que el producto es orgánico”, concluye Víctor Zapata.

Invernadero

Este invernadero ha sido posible gracias al apoyo del colegio “Baltazar Ramos Juárez”, que ha cedido parte de sus instalaciones por diez años a manera de convenio, ya que los alumnos de los últimos grados de secundaria reciben capacitación y participan activamente en su funcionamiento.
Adiestramiento de escolares

Tal es el caso de Jhon Carlos Jiménez Aldana, estudiante del quinto de secundaria, quien cada tarde llega al invernadero donde recibe adiestramiento en cuanto a su funcionamiento.

“Desde que se inició este proyecto estuvimos muy interesados, nos hemos quedado impactados por los beneficios que trae para la comunidad. En las clases los técnicos nos explican cómo se hace el tratamiento con las plantas y el riego tecnificado, es un proyecto que nos brinda beneficios y podemos elevar nuestra calidad de vida, pero aún necesitamos mayor inversión pública y privada en la provincia. Cuando termine el colegio, una de mis opciones es estudiar ingeniería agrónoma”, señala.

Por su parte, el presidente de la Comunidad San Martín de Sechura, Hernán Espinoza Ayala busca que este proyecto se expanda a todos los comuneros y sea sostenible en el distrito Rinconada Llicuar. “La prioridad es que se replique este proyecto en beneficio de toda la comunidad y nuestros comuneros exporten sus productos y así sea la población la que se beneficie tanto social como económicamente”, precisa.

En tanto, Lázaro Chunga Amaya, representante de la fundación comunal, asegura que este proyecto representa un cambio para la calidad de vida del agricultor.

“Con este proyecto buscamos cambiar la agricultura pese a que aún hay desconocimiento y temor ya que muchos agricultores no quieren arriesgar, pero estamos trabajando en eso”, enfatiza.

Mejorar condiciones de vida

La incorporación de nuevos agricultores que decidan dar el paso hacia los cultivos alternativos, podría marcar un hito en la historia de este pequeño pueblo que se levanta sobre el inminente desierto sechurano, y es bañado por el “eterno calor” del norte.

Marco Tume y otros hombres de campo ahora saben que aún en condiciones adversas, con poco capital y con el temor a cuestas, pueden labrarse un futuro mejor y elevar la calidad de vida de sus familias. “Se trabaja menos, y se gana más”, comenta Marco mientras lleva su mano a la cintura y acomoda su sombrero de paja toquilla para que posar para la foto. “Sácame bonito”, nos dice con su inconfundible acento piurano con el que aprovecha para pedirnos que hagamos un llamado al gobierno para que les preste más apoyo, mientras tanto, este hombre de campo ya disfruta del “fruto” de su trabajo.

Datos

  • El distrito de Rinconada Llicuar, en la provincia de Sechura, está ubicado a una hora aproximadamente de la ciudad de Piura y colinda con otros distritos como Miramar, Bellavista, Cristo Nos Valga, y Bernal.
  • Según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el 30 por ciento de su población se encuentra en condición de pobreza.
  • El gobierno peruano ha intervenido con la implementación de diferentes programas sociales, como QaliWarma, Cuna Más, Pensión 65, entre otros.
  • El proyecto de Invernadero protege al cultivo de las plagas y promueve una agricultura sin pesticidas. Sin embargo, aún existe un 90 por ciento de agricultores que se dedican a la agricultura tradicional.
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