Con las lecciones aún frescas de la llamada «primera guerra digital», derivada del conflicto en Gaza tras el ataque del 7 de octubre de 2023, el Ministerio de Defensa de Israel ha decidido acelerar su apuesta por la transformación tecnológica de sus fuerzas armadas. En ese contexto, el Estado hebreo está invirtiendo decenas de millones de dólares en sistemas de combate electrónico, inteligencia artificial y control fronterizo que prometen redefinir la forma de operar en el campo de batalla moderno.
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El anuncio más reciente confirma esa tendencia: Elbit Systems, una de las empresas de defensa más importantes del mundo y un actor clave dentro del ecosistema militar de Israel, firmó una serie de contratos por un total de 100 millones de dólares con la Dirección de Investigación y Desarrollo del Ministerio de Defensa. El objetivo es desarrollar y poner en funcionamiento una nueva generación de dispositivos basados en inteligencia artificial (IA) y digitalización avanzada.
Elbit Systems y la apuesta estratégica de Israel
Según voceros de la compañía, los sistemas en desarrollo representan «la quinta generación del sistema de digitalización» de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Estos integran tecnologías innovadoras en áreas críticas como comando y control, comunicaciones, computadoras, inteligencia, vigilancia y reconocimiento, fuego digital y protección de fronteras.
Desde hace años, Israel se ha posicionado como uno de los países con mayor capacidad tecnológica aplicada a la defensa. La alianza entre el Estado y empresas como Elbit Systems ha sido fundamental para sostener esa ventaja, especialmente en escenarios de conflicto asimétrico donde la información, los datos y la velocidad de decisión resultan determinantes.
Tzayad: digitalización total del campo de batalla terrestre
Uno de los programas centrales del contrato es Tzayad, una iniciativa orientada a potenciar las capacidades digitales del ejército israelí en operaciones terrestres. El sistema está diseñado para proporcionar herramientas avanzadas de mando y control a los cuarteles generales de todos los niveles, así como a las fuerzas de maniobra y ataque desplegadas sobre el terreno.
El concepto clave es la conectividad multidominio. Esto implica una integración fluida entre operaciones por aire, mar y tierra, permitiendo que la información fluya en tiempo real entre sensores, unidades de combate y centros de decisión. En la práctica, los nuevos circuitos buscan acelerar la conexión entre los sistemas que detectan la presencia enemiga y aquellos encargados de ejecutar la respuesta de fuego.
La incorporación de inteligencia artificial cumple un rol central: los algoritmos están pensados para apoyar la toma de decisiones operativas y tácticas, reduciendo los tiempos de análisis y mejorando la precisión en escenarios complejos, una prioridad para Israel tras los eventos recientes.
Defensa fronteriza de próxima generación
Otro eje del acuerdo contempla el diseño de un Sistema Multisensor de Defensa Fronteriza de Próxima Generación. Este proyecto apunta a reforzar la protección de las fronteras mediante un sistema avanzado de gestión de sensores y efectores, es decir, los equipos encargados de responder ante amenazas detectadas.
Entre sus principales capacidades se incluyen dispositivos de inteligencia artificial para la detección y clasificación de grandes volúmenes de objetivos, así como la integración rápida de una amplia gama de sensores. El objetivo es construir una arquitectura flexible, capaz de adaptarse a distintos tipos de amenazas y escenarios operativos.
Elbit Systems explicó que el desarrollo del sistema se apoya directamente en la experiencia acumulada por Israel durante los últimos años, particularmente en contextos donde la frontera se convierte en un espacio altamente dinámico y sensible.
Aprender del 7/10: la experiencia de combate como motor tecnológico
El plan, según indicó la empresa con sede en Haifa, se llevará adelante «incorporando las lecciones aprendidas de la primera guerra digital». Para las FDI, el conflicto que siguió al ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023 marcó un antes y un después en la forma de concebir la guerra.
Ese día, el grupo islamista palestino invadió el sur de Israel, asesinó a 1.200 personas y tomó cientos de rehenes, lo que derivó en una ofensiva militar a gran escala en Gaza y en otros frentes. Desde entonces, la integración entre tecnología, inteligencia y operaciones militares se volvió aún más prioritaria.
Haim Delmar, gerente general de Elbit Systems C4I y Cyber, sostuvo que los nuevos programas permitirán desarrollar «capacidades únicas y de vanguardia» en los campos de la guerra digital y la inteligencia artificial, reforzando la ventaja tecnológica israelí.
La visión de las Fuerzas de Defensa de Israel
Desde el ámbito militar, el coronel identificado como «S», jefe de la División Tecnológica Terrestre, reconoció que los nuevos sistemas representan una aplicación directa de las lecciones aprendidas en combate durante los últimos dos años. Según explicó, la profundización de la colaboración con empresas de software y el desarrollo conjunto intensivo funcionarán como un verdadero multiplicador de fuerza.
El objetivo, afirmó, es ampliar el alcance de los programas y lograr resultados operativos más rápidos y precisos, un factor considerado clave para las futuras operaciones de Israel.
¿Gaza como campo de pruebas de la guerra impulsada por IA?
Para numerosos analistas internacionales, el conflicto en Gaza se convirtió en un campo de pruebas crucial para la guerra basada en inteligencia artificial. La tecnología digital, la vigilancia avanzada y los algoritmos pasaron a ocupar un lugar central dentro de las operaciones militares.
En un entorno extremadamente complejo, donde los combatientes de Hamas no visten uniforme, se ocultan en redes de túneles y se mezclan con la población civil, Israel enfrentó el desafío de procesar y “militarizar” enormes volúmenes de datos en tiempo real.
Los sistemas de IA fueron utilizados para identificar objetivos y acelerar ataques, mientras que, de forma paralela, se mantuvieron métodos tradicionales —como el lanzamiento de panfletos o las llamadas telefónicas— con el objetivo de advertir a la población civil palestina sobre ataques inminentes. Esta combinación de tecnología avanzada y tácticas clásicas define buena parte del debate actual sobre la guerra digital y su impacto en los conflictos modernos.












